Imagen de uno de los dos módulos de reclusos en el Centro Penitenciaro de Menorca. | R.S.

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A día de hoy hay un total de 50 reclusos que viven en el Centro Penitenciario de Menorca, es decir, por debajo del 25 por ciento de su capacidad. La máxima ocupación para la que fue concebida le permitiría albergar a 210 reclusos y la cifra considera óptima se sitúa en 180 presos, según se explicó cuando el centro fue inaugurado el 28 de julio de 2011, hace 11 años.

Esos 50 reclusos internos mantienen actualmente la cárcel menorquina, con diferencia, como la más infrautilizada de todas las existentes en el territorio nacional. En cuanto al número de funcionarios, son 106, pero menos de la mitad -55- son los que prestan servicios interiores.

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Todos los reclusos internos son varones. En la actualidad solo hay una mujer pero se halla en situación de tercer grado por lo que acude a la prisión solo para dormir. Hay otros penados que están en trabajo exterior y otros que se encuentran en tercer grado pero sin la obligatoriedad de tener que pernoctar en la cárcel ya que portan una pulsera para su localización telemática.

«Es un edificio mal distribuido»

Los funcionarios se esfuerzan para defender que el número bajo de reclusos no determina el personal que se necesita en la prisión de Menorca. «Es una cárcel moderna, no es una típica como la de Eivissa, por ejemplo; aquí está diseñada para que el personal ocupe un puesto fijo», sostienen los sindicatos que han denunciado la falta de efectivos, por ejemplo, en el turno de noche. Afirman que en otro tipo de centros es más sencillo apuntalar la seguridad aunque en un momento dado haya menos funcionarios.

«Es un edificio mal pensado y mal distribuido, por lo que se necesitan más funcionarios para trabajar», defiende todo el colectivo. Algunos de los departamentos, como el de aislamiento o el de sección abierta «están cerrados porque no hay trabajadores y los presos que deben ir a ellos ocupan otras estancias que no corresponden». Se da el caso de que los de tercer grado tienen que dormir en un módulo con los de segundo grado. «No es cuestión del número sino de cómo es esta cárcel».