Imágenes del laborioso rescate de los bomberos.

Era de madrugada y en una zona rocosa de difícil acceso, a cerca de dos kilómetros de la urbanización de Cala Morell, en la que no podía llegar la ambulancia. Y los bomberos de Ciutadella se han tenido que emplear a fondo la madrugada de este jueves para rescatar al joven de 20 años precipitado desde unos 15 metros de un acantilado entre Son Morell y Cala Morell.

Los servicios de emergencia han recibido el aviso sobre las 1,30 horas de la madrugada y hasta las 6,45 horas, es decir más de cinco horas después, el joven estudiante no llegaba al Mateu Orfila.

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El joven que estaba estudiando y recontando los nidos de pardelas (baldritges) se precipitó desde un acantilado de unos 70 metros, aunque amortiguó la caída a los 15 metros. Los bomberos para rescatar al joven tuvieron que desplegar cuerdas de hasta 50 metros de longitud y hasta tres efectivos han tenido que bajar el acantilado para sujetar bien al herido. Después lo han subido y con una camilla ha sido trasladado a la urbanización, tras recorrer a pie más de un kilómetro y medio. Allí le esperaba la ambulancia que lo ha evacuado al hospital Mateu Orfila, en Maó.

El jefe insular de los bomberos, Joan Rosselló recuerda la importancia de la prevención y la necesidad de que las personas que trabajen o estén en este tipo de acantilados lleven puestos equipos personales de protección, ya que se trata de actividades de riesgo.