El juicio a prevención debía celebrarse este miércoles en la sección segunda de la Audiencia de Palma

6

Dispersión en la ubicación de algunos de los cinco abogados, fallos en las llamadas por videoconferencia con una letrada y el hecho de que la fiscal designada para la vista no fuera la misma que había instruido el caso fueron los motivos por los que el juicio a los diez presuntos narcotraficantes, por los delitos cometidos en Menorca en 2018, quedara este miércoles suspendido en la sección segunda de la Audiencia Provincial de Palma.

Ni siquiera fue posible la negociación entre los letrados y la fiscal para tratar de llegar a un acuerdo que evitara la celebración de la vista, como era el propósito de este señalamiento. Así, el tribunal de la sección segunda determinó en pocos minutos que la vista se celebre el 8 de noviembre en el Juzgado Penal de Maó con todos los acusados y abogados presentes en la sala.

De los cinco letrados que defienden a los presuntos ‘narcos’  algunos estaban en la Audiencia, una debía intervenir desde la Audiencia de Toledo, pero la sala desde la que tenía que hacerlo estaba ocupada. Lo mismo sucedía con los acusados, de los que seis estuvieron en la sede judicial de Palma mientras que el resto estaban prestos a declarar desde el juzgado de Maó.

Noticias relacionadas

Además la fiscal señalada para el juicio a prevención no había sido la misma que había instruido el caso. Ante estas dificultades logísticas el tribunal decidió su suspensión. El 8 de noviembre, en Maó, antes del inicio de la vista los abogados y la fiscal todavía tratarán de alcanzar un acuerdo que evite la celebración del juicio.

El Ministerio Público solicita condenas que suman 69 años y seis meses de prisión entre los diez acusados, entre ellos tres colombianos, seis marroquíes y una española por tráfico de drogas y pertenencia a grupo criminal, y multa total de 99.600 euros.

Todos constituían una banda organizada que introducía cocaína en Menorca. Los tres colombianos la distribuían a un clan familiar marroquí que era el encargado de venderla en zonas de ocio juvenil y adulto de la Isla. La única española acusada era consumidora y también facilitaba clientes a su proveedor. La detención de una mujer colombiana con un kilo de cocaína y dio origen a la desarticulación de la banda.