El velomar parece suspendido en el aire, pero está sujeto por varios pedestales de hierro. Adorna la parte superior de un inmueble situado a la entrada del pueblo, en la carretera que viene de Maó. G.M. | G.M.

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El municipio de Es Castell saltó a las redes sociales y a los medios de comunicación nacionales en enero de este año después de que un vecino decidiera «aparcar» su lancha en la terraza de su casa, un ático en la calle Fontanilles. Resultó que no era el único que utilizaba su propio domicilio para subirse la barca, poder repararla y manipularla cómodamente evitando tiempo, desplazamiento y el dinero que cuesta vararla a cargo de una empresa. Pues bien, parece que esa sorprendente costumbre en Es Castell sigue su recorrido como prueba que ahora se trate de un velomar, el típico patinete de playa el que ocupa una azotea en una casa situada a la entrada del pueblo.

PARECÍA COCAÍNA PERO ERA POLIESPÁN. La Policía recibió el pasado martes el aviso de un vecino de Cala en Blanes que había visto flotando un paquete de un metro y medio de largo por 50 centímetros de ancho, flotando entre las rocas. Todo hizo suponer que se trataba de un fardo que contenía cocaína porque incluía lonchas de color blanco, como los que han aparecido en las últimas semanas en la costa mallorquina. Se activaron por este motivo el Servicio de Vigilancia Aduanera, la Guardia Civil y agentes de la Policía Local y Nacional. Trasladado el fardo a Ciutadella, la brigada Científica de la Policía Nacional procedió a su apertura, y en contra de todas las sospechas iniciales, resultó estar integrado por tabletas de poliespán que le daban flotabilidad.

El fardo que contenía lonchas de poliespán fue hallado el pasado martes por un vecino de Cala en Blanes. Parecía droga, pero era un señuelo.

BALIZA Y SEÑUELO. Este tipo de paquetes suelen utilizarlos los traficantes a modo de señuelo. Incorporan en ellos una baliza para su geolocalización mientras que el fardo que contiene la droga va amarrado a esta por debajo del agua. En muchas ocasiones, sin embargo, como debió suceder en este caso, el paquete con la droga se desprende del señuelo y se va a pique durante su durante su recorrido.

LANZAMIENTO DE HUEVOS EN HALLOWEEN. Comerciantes de la calle Santa Clara y Carnisseria de Ciutadella sufrieron la noche del 31 de octubre, la de Halloween, las gamberradas de un grupo de menores que no tuvo otra ocurrencia que lanzar decenas de huevos a los cristales de estos comercios. Además de las tareas de limpieza a cargo de sus dueños, estos soportaron el mal olor del entorno durante el día siguiente.

Los chavales hicieron la gamberrada de lanzar y romper huevos contra los mostradores de varios establecimientos en calles céntricas de Ciutadella.
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«NO SÉ LOS PALOS QUE DI, IBA MUY PUESTO!». Así se manifestó ante la Policía Nacional de Maó el hombre detenido la pasada semana por agentes de la Policía Nacional de la comisaría de la ciudad. Es decir, había consumido drogas y alcohol y no recordaba, dijo, si además de los cinco robos y hurtos que se le imputaban, y el de un vehículo para darse a la fuga, había protagonizado alguno más en Maó y localidades próximas.

SEGUNDO POLICÍA TUTOR EN MAÓ. El Ayuntamiento de Máo hará oficial en breve el nombramiento de un segundo policía tutor para que preste servicio en los centros educativos del municipio complementando el trabajo de la agente que hay ahora. Hace años que desde la Direccíon General de Emergencias se había insistido en contar con un segundo policía que cuide el entorno escolar, máxime en este curso en que la problemática con algunos alumnos ya se ha manifestado en el primer trimestre.

CANAL DE WHATSAPP DE LA POLICÍA NACIONAL. Desde esta semana, la Policía Nacional ha sido pionera en la puesta a disposición de todos los ciudadanos un canal informativo a través de la red social WhatsApp. Allí vuelca noticias de interés y advertencias para prevenir estafas y otros hechos delictivos.

EL ROBO DEL MANDO DE 36 EUROS. Dos hombres van a ser juzgados este miércoles en Ciutadella por haber robado un mando electrónico que acciona la puerta de una cochera en Son Oleo. La dueña vio como ambos habían conseguido entrar en el garaje tras saltar la valla de la finca y llamó a la Policía que los sorprendió en el momento. Están acusados de un robo con fuerza en las cosas y se enfrentan a dos años y tres meses de cárcel. El mando cuesta 36.95 euros.