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«Este sitio tiene una energía maravillosa. ¿Cuántos seres habrán muerto aquí?». Es el comentario de Verónica Forqué al llegar al Llazeret del puerto de Maó, lugar donde se desarrolló una de las pruebas de la sexta edición de Masterchef Celebrity. El programa sirvió para promocionar la gastronomía de Menorca, con la proclamación de la Isla como Región Europea de la Gastronomía en 2022.

Los concursantes tuvieron que cocinar un menú en el que el pescado y el marisco fueron los protagonistas. Diseñado por los chefs Marco Collado y Oriol Castell, del grupo Ses Forquilles, el menú estaba formado por un entrante de mantou de tartar de tomate, gamba de menorca e hinojo marino encurtido, luego fish and chips de cap roig, pulpito moruno con berenjena, y torrija de cocabamba y almendras, de postre.


En el entorno idílico del Llatzeret, que Jordi Cruz calificó como «joya arquitectónica flotante», los concursantes empezaron a cocinar el menú que se sirvió a unos cien comensales. Mientras estaban preparándolo, Samanta Vallejo-Nágera conversó con la presidenta del Consell, Susana Mora; el alcalde de Maó, Héctor Pons o la empresaria hotelera Anja Sánchez-Rodrigo, entre otros.

La prueba acabó con un tenso enfrentamiento entre David Bustamante y Eduardo Navarrete. Los jueces decidieron que tres miembros de cada equipo tenían que ir al cocinado de eliminación, pero que eran los propios concursantes quienes tenían que elegirlos. Algunos de los participantes se vieron obligados a ponerse el delantal negro, ya que sus compañeros se negaban de forman tajante a participar en la prueba final.


«Si ellos consideran que debo ir a la prueba de expulsión, voy. Pero si David no suelta el delantal... Pues póntelo y tira adelante con tu decisión», decía el diseñador de moda. El cantante, por su parte, respondió claro y contundente: «Calla. Tienes mucha cara dura cuando coges el delantal blanco y no te lo ha dicho el capitán».

Doble expulsión

Al final del programa se expulsó a dos de sus concursantes más queridos: Terelu Campos y Miki Nadal. La hija de María Teresa Campos se despedía del programa con gran tristeza: «He sentido ese vértigo al entrar en un plató que había perdido que me ha recordado a los estudios de Prado Del Rey cuando me dejaban sola frente a la cámara».

Por su parte, el colaborador de Zapeando lamentó su marcha pero alabó el reality: «Para mí lo mejor de esta experiencia es que he podido ser yo, que no hay un guion. Me he podido meter con ellos cincuenta veces, ninguno se ha molestado… Yo pensaba que alguno sí que se iba a enfadar».

Tanto Miki como Terelu eran dos de los favoritos del concurso. Mientras que la periodista ya había demostrado sus dotes en la cocina en programas como Ven a cenar conmigo, el humorista se había estado preparando con Dabiz Muñoz, marido de su amiga Cristina Pedroche.

El programa tuvo el récord de audiencia de la temporada, con un 20,2% de share, y una media de 2.114.000 espectadores.