El puerto de Maó visto por Sánchez, los personajes que aparecen en la escena no son menorquines, sino que están copiados de cuadros del pintor francés Vernet.

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Uno de los pintores más extraños y estrambóticos del siglo XVIII español fue el valenciano Ramón Mariano Sánchez (1740-1822), era retratista a la par que se buscó la vida pintando lo que pudo (lo que le pagaban) y además para la Monarquía, especialmente tuvo buena relación con el príncipe, futuro Carlos IV, y con quien entonces mandaba en España, Floridablanca.

De hecho fue el príncipe quien estaba empeñado (y corría con los gastos de viaje, fonda y poco más) para que este Sánchez pintara, para decorar las Casitas del Real Sitio de El Escorial, las ciudades y sobre todo los puertos españoles para reflejar la prosperidad del país, entonces real y verdadera (menos ficticia que ahora) siguiendo la estela de lo que había hecho el pintor Joseph Vernet (1714-1789) en Francia: este artista gabacho recorrió su país pintando sus puertos y fue muy del gusto de madame de Pompadour, amante del rey de Francia y también le gustaba su obra al enciclopedista Diderot y al mismísimo rey.

En realidad Mariano Sánchez fue un imitador de un artista muy de moda en la época, el mencionado Vernet, sobre todo le copiaba colores, distribución del cuadro, la forma de iluminarlo y sobre todo los personajes que aparecían en el paisaje. Es decir, adaptaba las estructuras de los paisajes franceses de Vernet a los puertos españoles. En sus cinco cuadros baleáricos que hemos podido localizar (Alcúdia, Palma y Maó) aparecen escenas de la Isla en las que coloca personajes pintados por Vernet en sus puertos franceses. No aparecen mallorquines ni menorquines en sus cuadros baleáricos, sino que son franceses, como ha demostrado Javier Jordan de Urríes, pintados por Vernet que por arte de birlibirloque aparecen en Palma o Alcúdia o Maó.

Entrada del puerto de Maó, por Vernet, grabado coloreado, finales del siglo XIX.

Aunque no tuvo un estilo propio, Mariano Sánchez tenía mucha técnica, había estudiado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid). Recorrió prácticamente, en varias fases, todo el litoral español. En estos viajes trazaba bocetos de los paisajes que luego pintaba en su estudio de Madrid, aprovechando de paso los grabados del susodicho Vernet para copiar y ensalzar sus cuadros.

En 1787 estaba Mariano Sánchez en Valencia y Denia, desde allí pudo acercarse a Menorca aunque también pudo recrear sus paisajes baleáricos de otros cuadros y apuntes que circulaban en la época. En el Patrimonio Nacional se encuentran estos cuadros suyos: la Alcúdia de Mallorca (63,5x102,5 cm, inv. 10073330), el puerto de Maó (69,5x111.5 cm, inv. 10073211) y Palma de Mallorca (65,5x102,5 cm, inv. 10090955), más hay otros dos de Mallorca menos conocidos, uno de ellos con la torre de Señales de Porto Pi.

El cuadro de Menorca de Sánchez tuvo un especial interés por parte de la Monarquía porque simbolizaba la toma y vuelta de la Isla a la soberanía española (1782-1798). Por su parte, Vernet incluyó varios grabados del Maó en sus colecciones y álbumes de vistas europeas que tuvieron mucho éxito, pintó también media docena de cuadros para el príncipe de Asturias.