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No parece demasiado oportuna, si no quizás premonitoria, la inocentada perpetrada ayer por el Menorca Bàsquet, aunque fuera retirada de su página web poco tiempo después debido a su dudoso gusto. Anunciaba el club el cese inmediato de todas sus actividades a partir de hoy lunes, tanto las del primer equipo, que quedaba fuera de la competición Adecco Oro y ya no disputaría su próximo partido ante el Palencia, como las de sus divisiones inferiores.

¿Es este el cruel final que le aguarda al club menorquín responsable de ofrecer a la isla un espectáculo deportivo insospechado, de primer orden internacional, durante los últimos años? .

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Es posible que esta semana salgamos de dudas si el Govern Balear encuentra el modo plausible de justificar la retirada de su ayuda, como parece que puede suceder, o bien acaba por considerar la dimensión de esta entidad, su peso en la sociedad menorquina tanto como la trascendencia que da al nombre de la Isla fuera de ella. Si es así ejecutará un reparto más equilibrado de su presupuesto destinado a Deportes brindándole al club el sustento imprescindible para que resista y continúe adelante.

Estamos, por tanto, ante una Semana Santa que puede resultar de pasión o de gloria según sea el desenlace que le aguarde a esta Sociedad Anónima Deportiva. Y es que el Menorca ha insistido públicamente en que su única tabla de salvación para poder acometer el convenio con los acreedores que le permita sacar su proyecto de viabilidad pasa por recibir la ayuda institucional del Govern que, no lo olvidemos, fue su principal impulsor casi nueve años atrás. Si falla el Govern y el patrocinador principal ni está ni se le espera el futuro no existe para el Menorca como consecuencia de la deuda generada porque, a día de hoy, que se sepa, no hay otro plan B. La nefasta inocentada de ayer puede ser verdad mañana.