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A finales de octubre de 1984 sonó el teléfono en mi casa, en Barcelona. «Tiu, me'n vaig de vacances un mes sencer i vull que venguis a substituirme ya». Era Jaume Payeras, por entonces responsable de Deportes en Es Diari, y de quien más aprendí en aquellos primeros años por el estilo crítico y directo que siempre caracterizaba sus crónicas. Interrumpí el último curso universitario y desembarqué en la redacción en total desamparo porque Jaume, con quien había hecho prácticas en local y deportes el verano anterior, ya se había marchado. Solo, delante de la mesa en la redacción de la calle Virgen de Gracia, no sabía por donde empezar. Lo hice con la inestimable ayuda de los colaboradores de la época como Jaume Fiol, Juanjo Orfila, Paco Fábregas, Seo Llabrés, Javier ... Dos años más tarde regresaba a la Isla para integrarme en la plantilla de Es Diari y muy poco tiempo después asumía la jefatura de deportes.

He pasado, por tanto, toda mi vida profesional en esta sección del Menorca. Como dice el editor, Josep Pons Fraga, «Deportes es una república independiente», y no le falta razón porque pese a la demanda del lector es el área más aislada de los periódicos de información general, a la que se presta mucha menos atención de la que se debería.

A lo largo de tantos años de ejercicio he desarrollado una labor apasionante porque me apasiona el deporte y la información deportiva. En contra de lo que se pueda pensar, tiene mucho más eco social un artículo en una comunidad pequeña en la que el 'feedback' es permanente como la nuestra, que cualquier escrito publicado en un gran diario nacional. He tenido la inmensa suerte de escribir en la mejor época del deporte menorquín en toda su historia pero también de su declive producto de la crisis.

El estilo no se negocia y a partir de la formación adquirida he sido crítico cuando creía que debía serlo, aunque el tiempo y la experiencia hayan ido moderando los artículos. La crítica duele pero también es fundamental para corregir y progresar. Yo he encajado lo mejor que he podido los palos que he recibido porque me he equivocado como el que más en este tiempo a pesar del disgusto y desgaste que me han provocado.

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Sepan, sin embargo, que al periodista, y a mi el primero, le gusta más dar un elogio, alabar, que valorar negativamente una actuación o dar una mala noticia porque implicará, seguramente, disgusto al protagonista y a su entorno.

En Menorca el ejercicio del periodismo es complicado, también en deportes, lo que no sucede en una gran ciudad. Aquí nos conocemos y coincidimos todos a diario, lo que facilita incomodidades a partir de noticias trascendentes pero también una compensación fabulosa cuando alguien te agradece una crónica o un artículo.

Ahora, en este punto y aparte personal con la información deportiva de Menorca, creo que es un buen momento para pedir comprensión, disculpas y dar las gracias, por igual, a todas las gentes con las que he tratado en este tiempo, con errores y aciertos pero siempre con la voluntad de ejercer la profesión de la manera más rigurosa y adecuada al propósito de contribuir a que el deporte insular creciera y fuera relevante más allá de nuestro perímetro. Una misma petición que hago extensiva a todos -absolutamente a todos- los muchos compañeros redactores y colaboradores con los que he trabajado estos años de convivencia, en ocasiones, no siempre sencilla.

Llegados a este punto, creo que es bueno y necesario un cambio cuando la motivación no es la misma, especialmente, en un momento menos álgido del deporte insular que el que hemos vivido en los últimos tres lustros para la práctica diaria de una labor exigente que precisa ilusión y estímulo como seguro mantienen Dino, Lluís y Juanico, compañeros que quedan al frente de la sección. Por eso asumo el nuevo reto en Es Diari con ganas renovadas. Y desde ya, pido perdón si en la redacción de alguna noticia abuso de los símiles relacionados con el fútbol u otros deportes. Serán inevitables.