TW

La primera parte de la declaración de Iñaki Urdangarin ha puesto de manifiesto que ha llegado a un pacto con su antiguo socio Diego Torres para repartirse los papeles. Este acuerdo permite al cuñado del Rey asumir un rol de presidente que lo sitúa por encima del funcionamiento del Instituto Nóos. Urdangarin se convierte en un delegador de confianza en sus subordinados que desconocía la existencia de empleados.

Torres y el marido de la infanta Cristina desarrollan estrategias complementarias. El primero como técnico que declina cualquier responsabilidad y don Iñaki como una alta personalidad despreocupada de los manejos de la institución que presidía. Esta estrategia defensa está demasiado cargada de negativas e ignorancias. Una actitud peligrosa porque conduce al absurdo. Si el yerno de don Juan Carlos demostrase un mejor conocimiento de Nóos sería más creíble. Ayer echó demasiados balones fuera.

La mayor contradicción para Urdangarin sigue en pie, porque Jaume Matas lo calificó como «el conseguidor», quien manejaba la varita mágica para convencer a presidentes. Matas pagó porque así se lo pidió el yerno del rey Juan Carlos.