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La moción de censura contra Pedro Sánchez presentada por Vox y que comenzará a debatirse hoy en el Congreso de los Diputados pone en la encrucijada al Partido Popular, y en especial su presidente, Pablo Casado. El secretismo del PP sobre su postura final revela que Casado es consciente de que su voto puede condicionar algunos gobiernos locales, incluso autonómicos. Vox trata de seguir erosionando el liderazgo del PP en el espacio ideológico de la derecha, un campo donde Ciudadanos se está desdibujando.

El debate en el Congreso será decisivo y constituye la oportunidad para que Casado presente fórmulas frente a Abascal para erigirse en la única alternativa a la izquierda gobernante. Vox presenta la censura en el actual contexto de crispación política de España, derivada de la crisis sanitaria. Pero la pandemia del coronavirus desaconseja un cambio de Gobierno; en ningún otro país europeo se ha producido una reacción similar. La ofensiva de Vox se estrellará contra el bloque que apoya al Gobierno; aunque sea por una mera cuestión de antagonismo ideológico. Los números no salen. La clave está en quién y cómo rentabilizará esta moción de censura.