La presidenta del Govern presentó ayer la Llei de Ciència, una normativa cuyo objetivo, según Francina Armengol, consiste en corregir la    precariedad que dificulta la investigación en Balears y provoca una    ‘fuga de cerebros’ crónica hacia universidades e instituciones científicas foráneas, más competitivas y con unas mejores condiciones laborales. Se establece que el dos por ciento del presupuesto de la Comunidad Autónoma debe destinarse a la investigación científica.

El Govern tiene, con la Llei de Ciència, la oportunidad de enmendar los errores cometidos con la Llei d’Educació para gestionar y lograr, en este ocasión, un amplio acuerdo parlamentario. Todos deben poner de su parte. La nueva Llei de Ciència es justa y es necesaria, pero habrá que ver si suficiente. Porque sin recursos no habrá investigación ni se frenará la ‘fuga de cerebros’ fuera de las Islas. La cuestión nuclear de esta ley autonómica es que se convierta en un marco normativo eficaz que favorezca la inversión privada en investigación, desarrollo e innovación. Bienvenido el futuro Institut de Recerca, pero solo desde la complicidad con los emprendedores e inversores se podrá garantizar la creación de nuevas empresas de base tecnológica, la generación de puestos de trabajo y el impulso de un tejido empresarial vinculado a la ciencia. Son los retos a alcanzar.