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Los datos del paro en España durante el mes de marzo arrojan una cifra de desempleados similar a la de junio del pasado año, en plena temporada turística. Balears registra el descenso del paro, con una baja del 4,17 por cien. En el caso de Menorca, el desempleo estructural se sitúa en 2.129 trabajadores. Pero no se puede olvidar que todavía se contabilizan 2,86 millones de desempleados en nuestro país. En este panorama cabe destacar la excepción positiva de las Islas, cuya tasa de paro desciende más del doble de la media estatal, cuando la temporada turística apenas ha comenzado su andadura.

Los esfuerzos por desestacionalizar la principal fuente de riqueza para las Islas están dando resultados. El acelerón económico es tan fuerte que los empresarios del Archipiélago insisten en que la demanda laboral no cesa y la falta de profesionales para cubrirla es patente, un escenario que puede acabar generando dificultades a corto y medio plazo. Más pronto que tarde la sociedad balear deberá decidir su posición frente a los retos de futuro, cuya única premisa conocida es que el crecimiento exponencial es inviable. Aplicar criterios de sostenibilidad obliga a asumir factores de contención, decisiones que precisan del máximo consenso social y político. Es ahora, con el viento a favor, el momento adecuado para plantear y resolver el debate.