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El Govern ha visto la luz ¡(...)! y ha decidido cerrar el grifo del gasto y apretar las clavijas impositivas a más de uno. El anuncio llega después de que miles de personas en estas islas acumulen varios años desesperadas sin trabajo, acuciadas por las deudas, e indignadas ante el bochornoso espectáculo de expolio de las arcas públicas ofrecido por quienes un día fueron políticos de uno y otro color.

La propuesta ahorrativa del Ejecutivo Autonómico llega además después de la ruptura de un pacto de gobierno que posiblemente impida la aprobación de la mayoría de esas medidas. Da la impresión que el anuncio del Govern es un brindis al sol, "Yo estoy por la labor, pero son los otros quienes no quieren colaborar", rezuman sus declaraciones. Pero la sensación es que se actúa tarde, mal y a desgana.

La crisis ha demostrado que una gran parte de la clase política no está a la altura y aquello que se deja de hacer se enquista y se pudre. Quien tiene asegurado un buen sueldo a final de mes no tiene prisas para cambiar una situación ya insostenible para muchos. Consuela pensar que el ciudadano tendrá la última palabra.