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Los de Xibau punt d'art de Ferrerías, han tenido el detalle, que les agradezco, de mandarme una invitación para la exposición del pintor Sansuguet. Lamentablemente la exposición se inauguraba el pasado 13 de agosto, clausurándose el 31 del mismo mes y a un servidor le ha llegado la invitación el día 4 de septiembre. De manera que, por razones obvias, no ha sido humanamente posible hacer llegar al "Diari" mi cometario puntual respecto a la exposición en Xibau de Sansuguet. No obstante, como comentar la obra de este artista menorquín es siempre un placer, déjenme, con el permiso de ustedes, recuperar el tiempo de los verbos, de un pretérito que en este caso es mismamente como si hubiera sucedido ayer, de aquel día en su estudio de la casa de lloc que Sansuguet tiene, donde nos tomamos entre los dos unos vinos, por cierto de muy buena calidad, viendo mientras tanto algunas de sus obras. Allí pude disfrutar, se lo aseguro, de la pintura del pintor de Alaior en un marco realmente cautivador, "un porxo de casa de lloc menorquí", con sus vigas de madera, casi un artesonado primario pero característico de unas arquitecturas que nos son tan propias, convertido en estudio por un hombre enamorado de las cosas bellas.

De la obra, de la importante obra de Paco Sans Huguet, me gustan mucho esos cuadros que nos traen a la retina el horizonte del agro menorquín, donde los encalados llocs no son un obstáculo óptico, si no el detalle yo diría complementario y primoroso, de un paisaje que con estas arquitecturas rurales se menorquiniza. Un material, una fuente de inspiración que tantas veces ha inspirado a Sansuguet.

El trazo vigoroso del pintor recreándose en ese dominio que él tiene de los ocres anaranjados, el pulcro trabajo de los blancos, siempre exigentes y tan presentes en las casas prediales de Menorca y en la obra de este autor, sus verdes menorquines, sus azules tan precisos y preciosistas, el conocimiento de la luz, todo esto le ha permitido al artista trabajar el paisaje con un inconfundible sello sansuguetino. Con lo difícil que es lograr una obra con estilo propio, y la obra de Sansuguet es inconfundible.

Toda una vida vivida en el preciosista oficio de crear arte con una paleta de pinturas y los pinceles, como si estos fueran la batuta de un director de orquesta y los colores los instrumentos musicales, para que la sinfonía del color resulte al final, sobre el lienzo, una exquisita partitura de Sansuguet.

En algunos paisajes de este artista, el trabajo de perspectiva provoca en el espectador una fuerte ilusión de profundidad, por ejemplo en ese óleo sobre tela "Camp d'enclova", colección del autor; o "Fornells des del Toro", óleo sobre tela, 81 X 130 cm. Sansuguet maneja con exquisita maestría el procedimiento de disminuir progresivamente el tamaño de los personajes o los objetos. Es lo que se conoce como perspectiva menguante. Otras veces utiliza una técnica más compleja al poner los colores primarios en primer plano y con el juego de tonalidades oscuras junto a tonalidades claras, consigue la perspectiva de color. Me gusta especialmente la tenue difuminación de las formas y los contornos que se desvanecen en la lejanía. Esa es la perspectiva del detalle.

En sus obras muertas, el artista da rienda suelta a la sensibilidad de su talento en el manejo de los colores cálidos sin que su paleta deje por eso de asombrarnos con los tonos primarios: azul, amarillo o rojo.

No suele ser muy frecuente que un paisajista, que además maneja con soltura el retrato, pero sobre todo un paisajista, y menos uno tan contundente como el maestro alaiorense, trabaje el bodegón floral. Sansuguet lo hace y para mi tengo que los mejores jarrones con flores que se han pintado en Menorca, son los suyos. Recuerdo un "Estudi de flors", obra fechada en el año 1960, en la que empleó una técnica mixta. El formato es de 46 X 55 cm.; actualmente propiedad del Dr. Sans Lecussan. O el que enmarca la portada del catálogo de esta última exposición en Xibau, suyo título ni puede ser más corto ni puede ser más gráfico, "Flors". Un trabajo del año 1972; un óleo sobre tela de 130 X 89 cm., colección del autor. Otras obras muertas, como ese bodegón: "Tema de caza", óleo sobre tela, 92 X 65 cm., tan cercano a mi pasión venatoria, tan evocador de tantas jornadas y tantos viajes. O "El rasteller", óleo sobre tela, fechado en 1988, de 92 X 65 cm. Un cuadro de esos que impactan al espectador por la fuerza de la composición, por sus texturas. Pero si hay un tema del campo isleño que Sansuguet magnifica son sus ullastres. Un ullastre de Sansuguet ennoblece el salón donde esté colgado. Es esa pintura que a uno le gustaría tener en su casa, donde ni siquiera hace falta que vaya firmado por su autor puesto que a su lograda ejecución se hace presente la impronta personalista del artista que ejecutó la obra, envolviéndola con esa atmósfera, ya les digo, que evoca el nombre del artista que les dio vida.

Personalmente admiro a Paco Sansuguet por su fidelidad a la escuela clásica del paisaje. En contadas ocasiones se ha permitido la licencia de experimentar otras posibilidades para retornar al oficio, a la mufla de su talento, al trabajo que domina. Quizá porque es donde el artista disfruta del dibujo, la composición y la pintura. De tal suerte que hoy puede afirmarse que no se puede hablar de la pintura menorquina sin nombrar a Sansuguet. Él es uno de los grandes pintores que ha dado Menorca para deleite de quienes disfrutamos con el regalo de su talento.