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A yer vi a cuatro turistas paseando por las desiertas calles de Ciutadella, escudriñando la historia de la iglesia del Sant Crist. ¿Cómo es posible que vengan a visitarnos con este frío? Eran mallorquines y a lo mejor han huido de la nieve, pensé. En Menorca asociamos los productos a las temporadas. La más importante es la de los "esclata-sangs", pero no hay que olvidar la de los espárragos, los caracoles, y las vedas de caza. También hay la temporada de los turistas, que no es ahora y que cada vez es más corta, como si se tratara de una especie protegida, cuya veda hay que ajustar a julio y agosto. Sin embargo, hace tres inviernos algún grupo de turistas venía con el frío. Concretamente, veinte cada semana entre noviembre y marzo. Llegaban del extranjero vía Madrid. Se hospedaban en el hotel Port Mahon. Alquilaban coches y se iban a jugar a golf. Los gestores del campo de Son Parc habían abierto una brecha en el duro invierno, una gota en el mapa de los circuitos de golf. A pesar de la Tramontana, Menorca existía. Pero eso fue hace tres años. Después se eliminó una línea aérea con Madrid y el invento se fue al traste. No fue noticia, quizás porque eran turistas de golf, a los que por tradición aquí damos poco valor. Sin embargo que la causa fuera una vez más el maldito transporte aéreo debería haber merecido una queja. A lo mejor, entonces estábamos congelados por el frío. ¿Y ahora también?