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Entre siete y ocho millones de inversión ha prometido el presidente de Red Eléctrica Española para mejorar la infraestructura de suministro. El plan fija su objetivo en la mejora de la calidad, imprescindible desde el punto de vista de la actividad económica y del bienestar ciudadano en general, sufridores no hace tantos años de deficiencias impropias de un territorio que exige condiciones de competitividad y un servicio acorde con su capacidad productiva. Los errores han de achacarse seguramente a la compañía distribuidora y a causas de fuerza mayor, pero no cabe duda de que la sustitución de las torres eléctricas que recorren el paisaje insular y la renovación y construcción de tres subestaciones más constituyen una garantía para reforzar este servicio básico. Estas medidas de mejora se completan además con la duplicación del enlace submarino con Mallorca, un proyecto que estará finalizado en 2015, si no fallan las previsiones ni el presupuesto. El panorama de abastecimiento energético ha de completarse con el gasoducto, un proyecto que se ha demorado varios años respecto a los planes iniciales pero que se mantiene y permitirá completar una red de servicios suficientes hasta un mayor desarrollo de las energías renovables.