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En Madrid hace frío pero es distinto al de Menorca. Es un frío seco que proviene de la Sierra y es mucho más soportable que el frío húmedo menorquín que te hiela y te cala los huesos. En Madrid si te abrigas sobrevives perfectamente, pero en Menorca la humedad del frío te acuchilla sin piedad. Tramontana y humedad son los dos grandes amigos/enemigos de los menorquines. Nuestro carácter está impregnado de esas características físicas que marcan en cierta forma la personalidad de la isla. Una condición que algunos creen honorífica pero que otros sienten como un horror para el reúma y la tercera edad.

Pero en Madrid también hace frío económico, aunque siempre dependiendo de la zona que visites. Solo hace un frío relativo en, por ejemplo, la zona de La Moraleja donde vive buena parte de la pijería patria y gran número de los más reputados mercenarios deportivos que obnubilan al país. Este pasado viernes el restaurante "La Máquina" (emblema de una clase social) estaba abarrotado sin ninguna señal de crisis más allá de que algunos sustituyeran el Moët o el Cliquot por el sencillo cava. Impudicia en estado puro. Pero claro, esa es una zona privilegiada.

En el centro de Madrid, zona del Bernabeu, los grandes restaurantes (O Pazo, Gaztelupe, el Asador Donostiarra, Combarro, etc) también padecen la crisis. Ya no hay problemas de reservas. Vía libre.

Los taxistas (que siguen fieles a Jiménez Losantos y a Carlos Herrera) y que son fuente y barómetro infalible para conocer la realidad de una ciudad, lloran sus desgracias actuales. Facturan casi un sesenta por ciento menos que hace unos años y los fines de semana que eran su refugio económico se muestran anímicamente nevados y casi congelados. Algunos, me dicen, ni tan solo consiguen cargar cuando acaban los partidos del Madrid. (Lo mismo ocurre en Barcelona, donde los taxistas también han bajado de forma escandalosa su recaudación).

Pero en Madrid la dinámica política sigue su curso. La política educativa de Esperanza Aguirre (una mujer muy atractiva) va sentando poso en las otras autonomías de lo que antes era un país unido/unitario. La educación ha sido el instrumento más importante del nacionalismo periférico para separase de la nación. Su particular caballo de Troya. Sus popes saben que en la educación está el secreto del triunfo filosófico de sus ideologías. (¿Educar no es siempre manipular?) Muchas veces hemos recordado que en la educación está la base social del cambio o de la manipulación social (ingeniería social lo llaman) para conseguir unos fines políticos.

En Madrid se va extendiendo la educación bilingüe español-inglés. Mientras en las Baleares (en Menorca) muchos colegios dan las clases exclusivamente en una lengua minoritaria y sin mercado, quienes se mueven por el mundo saben que el futuro mercado social mundial no tendrá compasión con quienes no se desenvuelvan correctamente en las lenguas mayoritarias del mundo. El daño que ha hecho el nacionalismo identitario a varias generaciones de baleares es escandaloso. Pretender convertir a una mayoría de jóvenes en funcionarios (sellados con la letra del nivel C en su rostro cual ganado caballar) es atroz. ¿Por qué no piden una eficiencia en inglés /alemán o francés, que sería lo normal en una isla que vive del turismo?

Pero parece ser que la modernidad de la educación madrileña (la comunidad económica más pujante de España hoy) será exportada por fin al resto de España. Así lo ha asegurado el nuevo ministro Mr. Wert. Ya no se trata de estudiar inglés sino de estudiar en inglés. Solo aprendiendo un idioma desde la más tierna infancia se puede conseguir un manejo efectivo y normalizado del mismo. El resto es dialecto indio. Ya me empiezan a divertir las futuras cartas al director de los enfermos del Toc identitario rasgándose las vestiduras ante tamaño atentado a sus raíces de "regalència de garrot".

Dejémonos ya de tonterías. Demos un futuro internacionalista a nuestros hijos. Integrémoslos en el mundo globalizado. Les hará falta. Esperemos que pronto todos los colegios puedan enseñar enseñanza a la madrileña, "callos a la madrileña". Si educar es el deber de los padres, instruir (para el futuro) es la obligación de la enseñanza. No lo es adoctrinar en el aldeanismo.
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Notas: Ha fallecido mi primo Santi de Juan Gomila, marido de Cristina Lafuente. La enfermedad de siempre. Descanse en paz.
Lunes 6 de febrero. Solo ida, Madrid-Palma-Menorca: 205 euros. Los menorquines ahogados.
Nieve en Menorca. La isla congelada económicamente.