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Sr. Director, hoy mi carta no va a ser solo desde la lejanía espacial que me separa de Menorca, sino también de la lejanía temporal de las memorias y los recuerdos. Esta es una razón por el titulo escogido que además me corresponde bien por estar ya cerca del umbral de los 70. Pero la razón más importante para escoger ese título es que este era el título bajo el cual mi abuelo Andrés Avelino Verdaguer, con el seudónimo Mirlo, contribuía a ese mismo periódico hace algo más de medio siglo y a él voy a dedicar mi carta.

Mi abuelo era conocido en Menorca por su pintura y por su afición a la música. Como pintor hizo varias exposiciones en el Ateneo de Mahón. En el campo musical, él tocaba el violín y la viola, y durante años fue miembro del cuarteto de cuerda del mismo Ateneo. Pero por lo que no creo fuera conocido es por su afición a la fotografía.

Ahora con las tecnologías que tenemos a mano, todos podemos ser fotógrafos más o menos competentes. Pero a principio del siglo pasado, ser aficionado a la fotografía implicaba el tener un laboratorio de revelado, el pasear con incomodas cámaras, y el tener un conocimiento detallado del manejo de las mismas. No había nada automático y todo el sistema era a mano. Las fotografías las hacía sobre placas de cristal y tenían que hacerse una a una. Mi abuelo en particular se dedicaba a fotografía estereoscópica, o sea con doble objetivo y doble placa que luego permitía ver las fotografías en relieve.

Hace una decena de años mi hermana Mari Gracia me dio varios centenares de negativos de mi abuelo que ella había guardado. Con las tecnologías digitales existentes me lancé a digitalizar esas placas, muchas de ellas deterioradas por los años, y a limpiar y reconstruir estos centenares de fotos. Naturalmente había bastantes fotos de la familia, pero también había montones de fotos que daban testimonio de cómo era la isla en aquellos años y de algunos acontecimientos locales. Por su afición al mar, muchas se centraban alrededor del puerto de Mahón.

Niceto Alcalá Zamora en el balcón del Ayuntamiento de Mahón el 3 de abril de 1932 (foto de Andrés Avelino Verdaguer).

En este punto otro factor entró en el juego. Mi tío Alberto Verdaguer también contribuyó al diario "Menorca" con sus "Crónicas de Puerto Mahón", esto me hace a mi tercera generación en el Diario. Leyendo algunas de sus crónicas, grande fue mi sorpresa cuando me llevaron a identificar muchas de las fotos y de los acontecimientos que mi abuelo había fotografiado. Así las descripciones de mi tío de buques que habían visitado el puerto coincidían con muchas de las fotos del abuelo. Pero además había en las Crónicas la descripción de algunas efemérides como la visita del rey Alfonso XIII, la visita del Káiser y la visita del primer Presidente de la segunda República Española a nuestra isla. Curiosamente tenía delante de mí una colección de fotografías que ilustraban perfectamente los detalles de estas crónicas.

El próximo 3 de abril se cumplen 80 años de la visita del Presidente Niceto Alcalá Zamora a Menorca. Su visita despertó el entusiasmo popular en Mahón. No venían con frecuencia a Menorca los jefes de estados y esta era la primera visita del primer mandatario de la recientemente estrenada República. En las fotos de mi abuelo, que cubren la llegada al puerto y varios momentos en la entonces plaza de la República y en el Ayuntamiento, se percibe el entusiasmo de la población. Una de las "Crónicas de Puerto Mahón" está dedicada a describir la visita. Allí se pueden encontrar muchos de sus detalles. Con motivo de este 80 aniversario y en honor a mi abuelo incluyo una de sus fotos de esta visita. Entre las varias fotografías que él hizo de este acontecimiento, he escogido la que Alcalá Zamora está en el balcón del Ayuntamiento de Mahón en compañía de Miss Unión, Miss Consey, Miss Unión Republicana, Miss Comercio, y Miss Orfeón. Ampliándola, la foto tiene suficiente resolución para apreciar la belleza de las misses y la satisfacción del Presidente por su compañía.