TW
0

La "macrofiesta" que ha tenido lugar en Son Bou durante la Semana Santa, que ha reunido a más de mil jóvenes de entre 14 y 25 años, obliga necesariamente a reflexionar sobre lo ocurrido. Las molestias, destrozos, actos de incivismo, excesos en el consumo de alcohol y la agresión a dos agentes de la Policía Local son algunas de las consecuencias de lo que se ha vivido estos días. Evidentemente que no se puede culpar a todos los que se congregaron en esta urbanización. Hay chicos y chicas que se comportaron adecuadamente, pero la triste imagen que han dejado estas vacaciones juveniles pone en cuestión diversos aspectos. Así, cabe preguntarse el papel que juegan las familias en la educación -en el sentido más amplio de la palabra- de sus hijos, además de ser criticable la presencia de menores en este tipo de fiestas. También existe una responsabilidad individual del propio adolescente o joven, al tiempo que la sociedad debe preguntarse qué tipo de valores se están transmitiendo a las nuevas generaciones. Por otra parte, no es el primer año que ocurre algo similar, por lo que es evidente que algo ha fallado a la hora de vigilar la zona por parte de las autoridades y Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Cada una de las partes debe asumir sus errores para evitar que se repitan hechos tan lamentables.