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La secretaria de Estado de Turismo eligió Menorca para presentar el nuevo Plan Nacional e Integral del sector para los próximos cuatro años, con un presupuesto global de 1.600 millones de euros. Este hecho no debería ser una anécdota sino un indicador de que la Isla sabrá aprovechar esta oportunidad.

El Plan reconoce el peso del sector y lo califica de estratégico para la economía nacional. Por tanto, este reconocimiento se ha de plasmar en la gestión política. No basta con tener un Ministerio compartido con otras actividades, sino que otros departamentos adoptan decisiones con impacto en el turismo y que deberían ser consideradas de una forma transversal.

La idea de potenciar la marca España tiene sentido. Incluso en el País Vasco se promociona la "España verde". Amparados por la fuerza de esa etiqueta hay que saber hacer llegar el valor del destino menorquín. Para ello es fundamental la colaboración entre las administraciones públicas y el sector privado, algo en lo que el plan insiste especialmente. Para ello, Menorca no necesita inventar la rueda, sino sumarse al carro de las líneas de impulso del turismo como motor de recuperación económica. Esta nueva oportunidad habría que aprovecharla.