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La gratitud es amable, es decir, invita a amar. Tanto para el que la expresa como para el que la recibe, la gratitud abre la puerta a compartir, a reconocer, a celebrar el valor de lo vivido y la presencia del otro.

Agradecer es reconocer e integrar. En la gratitud se genera un doble movimiento. Por un lado, reconocemos al otro, nos acercamos a él en un gesto siempre interno y a veces externo, manifiesto; como la palabra indica, al reconocerle amablemente, le volvemos a conocer y accedemos a una nueva dimensión de la relación que nos une. Y por otra parte, cuando nuestra gratitud es espontánea y sincera, tomamos aquello que nos es dado y lo llevamos a nuestro interior. El objeto de gratitud, desde ese instante, pasa a formar parte de nosotros.

La gratitud nace de la conciencia y en ella la memoria juega un papel esencial. Por ese motivo, el necio es desagradecido ya que es incapaz de reconocer el valor que procede del otro. Porque la vanidad no quiere saber nada de la gratitud. El vanidoso, el narcisista y el egoísta son ingratos. A lo sumo su gratitud es interesada: la expresan esperando mayores favores. Porque aquél que está encerrado en su propia autosuficiencia y en las corazas inconscientes de sus complejos, no tiene memoria, no quiere tenerla; luego, no quiere reconocer. No porque no le guste recibir, sino porque la gratitud implica manifestar la gracia del otro, lo cual no encaja en su ecuación existencial.

En el extremo opuesto, el ser humano lúcido puede sentirse abrumado, conmovido, por todo cuanto recibe. Es así que experimenta la gratitud por la vida, por la salud, por la existencia del ser amado, por el libro que revela, por el paisaje que le conmueve o el recuerdo que le da sentido. Pero también siente gratitud por las pequeñas cosas que son grandes placeres: la conversación amena, el gesto amable, la mirada cómplice, la caricia casi imperceptible pero deseada…"

Como dice esta bellísima canción, en voz y alma de Mercedes Sosa, demos gracias a la vida, por lo bueno que nos ha sido dado.

Y, aquí y ahora, gracias a ti, por estar aquí.