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El cantante de ópera más destacado de la historia de la Isla deja los escenarios, después de 42 años, y abre una nueva etapa. Por motivos de salud se ve obligado a llevar otro ritmo, más relajado del que impone el estrés de los ensayos y los estrenos. Su despedida será en el Liceu, el teatro que le incorporó al mundo lírico. Joan Pons ha recibido numerosos reconocimientos por su excepcional trayectoria profesional. Muchos de ellos han sido en Menorca, su tierra. El cantante de Ciutadella ha viajado por todo el mundo y ha actuado en los mejores teatros operísticos pero siempre ha llevado consigo el cabo que le ata a su amarre insular. Ahora estará mucho más tiempo entre los suyos. En sus primeras declaraciones ya ha mostrado su disposición a seguir activo en el mundo de la música. Su experiencia tiene un enorme valor. En una Isla que ha destacado por la calidad de su formación musical, que sigue creciendo, a pesar de los grandes obstáculos, Joan Pons tiene un papel que jugar. Ya es un referente como cantante lírico, un ejemplo de éxito profesional en el difícil mundo de la lírica. Ahora su aportación puede significar una oportunidad para los músicos y cantantes menorquines que sueñan con pisar algunos de los escenarios donde Joan Pons ha triunfado. Feliz regreso a casa, maestro.