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Enderezar tu vida después de unas fiestas de la Mare de Déu de Gràcia es siempre duro. Sin embargo, lo más complicado es recuperar la vertical tras una noche de fiesta en la verbena. El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Maó reitera que el nuevo emplazamiento de los conciertos nocturnos es adecuado, pero desde aquí, les emplazo a reconsiderar esta decisión que puede llegar incluso a provocar un descenso en la natalidad en el municipio. Me explico. La inclinación del espacio musical "post-jaleo" dificulta sobremanera el "ligoteo" propio de las verbenas de pueblo, un lugar idóneo para el inicio de relaciones duraderas. Los machos, al estilo de los pavos reales con sus plumajes desplegados, intentan llamar la atención de las hembras con sus bailes, aunque la pendiente desvirtúa sus movimientos y acaban asemejándose al Cojo Manteca, lo que ahuyenta a las féminas. Además, bailar durante horas en una posición poco natural puede provocar a largo plazo desviaciones en la columna que darían lugar a una pérdida progresiva de las cualidades físicas de la especie mahonesa, entre otras desgraciadas consecuencias. De momento, los únicos que salen ganando son los fisioterapeutas que, a buen seguro, estarán haciendo el agosto a principios de septiembre.