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Tras mis pinitos en octubre del pasado año en el gimnasio, donde descubrí que después de una maratoniana sesión de body-fitnnes te tiemblan hasta las pestañas y que la cinta corredora no es apta para torpes como yo, este otoño he optado por calzarme las bambas de nuevo y salir a correr. Más económico, teniendo en cuenta que la subida del IVA ha encarecido las tarifas de los centros deportivos, pero también más sacrificado. De momento, mi primera experiencia haciendo "footing" ha sido satisfactoria, aunque me da la sensación de que la soledad del corredor puede ser contraproducente. Me explico: por un lado considero que salir a forzar la máquina puede servir para relajarse y dejar atrás los problemas laborales o personales, aunque por otra parte, el aislamiento, sumado al esfuerzo físico, pueden llevarte a razonamientos enrevesados poco positivos para la salud mental de cualquiera. Imagino que por este motivo, muchas personas corren colgadas de su ipod. Supongo que la música debe ser un buen antídoto para evitar darle demasiadas vueltas a la cabeza. Son tan solo reflexiones de una principiante. Será cuestión de practicar, supongo.