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Jornada de puertas abiertas en la Base Naval. Día soleado, aunque sopla un ligero vientecillo marinero durante toda la visita. Antes de abandonar el recinto, me siento en un banco muy bien puesto, desde el que se divisa "s'altra banda" de "s'altra banda", o sea, la ciudad propiamente dicha.

Me pongo a meditar sobre el paso del tiempo, y sus inevitables efectos sobre las obras humanas. Acabo de leer que Miquel Camps deja "Pinyeta Pinyol". Para nosotros y nuestros hijos, han sido como los "Simon and Garfunkel" menorquines. Camps y Martí, o Miquel y Nito, para los amigos, representan un puente sobre las aguas turbulentas de las últimas décadas. Niños y mayores debemos agradecerles su incansable labor de animación musical. Nos ha quedado claro, después de tantos años, que "tres i sis fan nou". ¡Ojalá los nuevos componentes del grupo mantengan encendida la antorcha con el mismo entusiasmo!

El recorrido por la Base produce una sensación extraña. Contrasta lo que fue, con su situación actual: semidesierta y con numerosos edificios abandonados o ruinosos. Han cambiado las necesidades de la Defensa, las prioridades o posibilidades presupuestarias… en realidad, ha cambiado casi todo. Pero las cosas que no se utilizan acaban degenerando o siendo ocupadas por la maleza. Solo se hace evidente el gran trabajo que conllevaba su mantenimiento, cuando dicho trabajo ha dejado de realizarse.

El Ministerio de Defensa gestiona un patrimonio que no se puede abandonar. En la Mola, gracias al Consorcio del Museo Militar de Menorca, se ha conseguido recuperar un espacio de gran interés histórico, turístico y cultural. La implicación de la iniciativa privada es inevitable, cuando los recursos públicos son tan insuficientes. Hay que imitar lo que funciona. Solo así podremos disfrutar y mantener lo que es de todos, en las mejores condiciones posibles. Dinamizando, de paso, la actividad económica. No podemos olvidar, tampoco, la meritoria labor del voluntariado. El famoso puerto de Mahón, necesita recuperar todo su potencial y dinamismo...lo mismo que nosotros.

En el Ateneu, habla sobre "L'Església que va somiar el Concili Vaticà II", Josep Gimenez Melià, Doctor en Teología, natural de Alaior. Recuerdo haberme encontrado con él en Barcelona, cuando éramos jóvenes estudiantes. Encontrar a un menorquín en Barcelona era una experiencia religiosa: todos parecíamos hermanos. Me regaló un libro suyo (no creo que se acuerde), titulado "Gramática Catalana" de Albert Jané (Salvat, 1968, Barcelona) con su nombre y una fecha escrita a mano: 18-01-1977. Allí se lee un fragmento de Pompeu Fabra que dice: "No creiem que avui hi hagi ningú que no accepti que una llengua literària ha de tenir un sistema gramatical ben fixat i acatat per tothom". Una lengua es diálogo, acuerdo, convención social… ¡amemos todas las lenguas!

Muy interesante, la conferencia sobre el Concilio y sus aportaciones a la fe y a la renovación de la Iglesia. Las enseñanzas del Vaticano II necesitan tiempo para dar sus frutos. Todo necesita su tiempo, pero el tiempo dura más que nosotros.

En fin, meditando sobre el paso del tiempo se me ha hecho tarde.