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Hay pocos escritores o articulistas que tengan la virtud de conseguir hacer pensar a sus lectores. Savater lo consigue. Siempre. Todos sus escritos son didácticos y están afiliados a la más pura lógica. Esa que acostumbra a ser ocultada por el vocerío que provoca la maraña del pensamiento políticamente correcto. Ese griterío que pretende nivelar a todos en el pensamiento único.

Savater es claro y diáfano. Se le entiende. No necesita merodear, va directo al grano. Algunos infectados por aquella corrección política, le acusan de haber cambiado. Nada más incierto. Quienes han cambiado han sido esos "algunos" que se han asociado a lo fácil, los que han sucumbido a lo que se conlleva para ser aceptados como miembros fetén del "establishment" actual.

Sus posturas políticas han sido criticadas en los últimos años porque no coinciden con el posicionamiento que se supone debe tener un "progre" en temas relacionados con el nacionalismo. Pero resulta que las reverencias ante ese nacionalismo ya no son propias de "progres" sino de sectarios. El franquismo ya acabó. Ya superamos la Transición. Ahora son tiempos de solidaridad.

Guardo un artículo suyo publicado en "El País" ("Hacerse el loco", 13 Nov. 2012) donde, siempre luminoso, defiende lo obvio en referencia a las pretensiones disgregadoras. Critica Savater que muchos han creído en la conveniencia de "hacerse el loco" ante el nacionalismo pensando que enfrentándosele de forma nítida y rotunda era empeorar las cosas porque "siempre había un asno solemne para advertirnos que estábamos 'fabricando nacionalistas'".

Fernando Savater viene a afirmar que "comprender" al nacionalismo solo conduce a su engorde. Abogar ahora por el federalismo es querer contemporizar con los que quieren destrozar una nación europea moderna. "El objetivo de las federaciones es organizar a quienes están separados y quieren unirse, no dar cauce a la asimetría y a la desunión de los ya unidos". Contemporizar con la religión identitaria es pues una forma de fomentar su expansión ya que, digo yo, la tolerancia es su pienso favorito. "Hacerse el loco" es ayudar a que la prudencia se convierta en cobardía.

Al nacionalismo hay que enfrentársele de cara, con argumentos y desmontando sus mentiras, demostrando que no son víctimas de nadie sino verdugos de su propio pueblo. Demostrando que defienden una teoría del pasado frente al mundo global del presente. "Los catalanes no nacionalistas se sienten comodísimos en España, negocian con ella, viajan por ella como por su casa (porque lo es), comparten sus triunfos deportivos o su música, etc. la critican y la encomian con toda naturalidad…". Ya es hora de reconducir las consecuencias de un Estatut que nadie pedía (y que solo una minoría votó). Pero caso de votar tenemos que hacerlo todos los españoles "porque la auto mutilación y sus consecuencias no afectan solo a los derechos de unos sino a los de todos".

Notas:
- Las opiniones de este escrito no deben ser necesariamente compartidas por los dos amigos que también aparecen en la foto que lo acompaña.
- Una familia de langostas menorquinas me comunica que muchos de sus miembros fueron devastados sin piedad durante el pasado fin de semana en Fornells. Una plaga de masticadores compulsivos las machacaron con saña. Dejan multitud de huérfanos y viudos. Descansen en paz.