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Una vez comprobado que a nadie le interesa lo más mínimo invertir en la reparación del sistema de climatización del Museu de Menorca, no queda más remedio que empezar a buscar alternativas al clásico esquema de sufro, pido soluciones, me escuchas y lo arreglas. En un entorno en el que la cultura es para algunos un privilegio o un capricho de cuatro chalados, reclamar millones para un museo de pueblo, que tan poco lustre generarán en el telediario, es una pérdida de tiempo. Habrá que ser originales. En el pueblo de Borja la calamidad de una restauradora amateur ha acabado generando, en virtud del tontismo mediático/tuitero que guía a muchos homínidos, un alud de turistas que se han dejado allí su buena pasta. Ahora el "Ecce Homo" es todo un BIC (Bien de Interés Curioso). Apliquemos la misma fórmula. El cuadro, las piezas del Museu. La señora torpe con delirios de artista, los gobiernos de turno. Será cuestión de empezar a colgar en las redes sociales imágenes de las piezas que se están dejando perder, con algo de fantasía y comentaristas burlones que animen el tema. Habrá que crear leyendas rumorológicas sobre piezas que han mutado, generado nuevos sistemas de vida orgánica o simplemente se han fundido dejando un pequeño charco en la vitrina. En cuanto logremos un trending topic o unos minutos en Telecinco se generará una larga cola de personas deseosas de pagar 350 euros por venir a la Isla y conocer el lugar donde el pasado que se quiere promocionar se deja cocer a fuego lento. Luego se pedirán responsabilidades, se abrirá el debate político y acabará llegando la inversión, porque entonces sí habrá un lucimiento mediático que aprovechar. Por cierto en otros museos de otro tipo, como el Senado o el Parlament, seguro que no pasan ni dos días con el aire acondicionado estropeado.