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Tiene mucho mérito, queridos lectores, que en un día como hoy estén leyendo este artículo. Les agradezco sobremanera que me acompañen estos dos minutos, tiempo aproximado de lectura de un artículo con esta extensión, las chorradas que descubre uno en Internet, eso es perder el tiempo sin miramientos.

Y perdiendo el tiempo pensé que rara vez se cumple aquello de que los últimos serán los primeros, que el que ríe el último ríe mejor y que la esperanza es lo último que se pierde, y que eso no cambia porque hoy sea el último día del año. Hoy se acaba, y a tomar por saco y bien lejos dirán muchos, el puñetero 2014, el duro 2014, el casi eterno 2014.

«Pero no seas tan aguafiestas», me dice una vocecita interior que mi psiquiatra no consigue identificar. Para mí que es mi vecino que susurra a través del conducto de ventilación, como se aburre tanto desde que le dejó su mujer, que por cierto, lo dejó por aburrido, el tío está en un círculo vicioso que no rompe ni con tortillas de ansiolíticos. O la voz es de él, o de mi yo optimista que también lo tengo.

Pues eso, que no puedo ser tan aguafiestas porque en el 2014 también han pasado cosas buenas, a unos pocos lo sé, pero cosas buenas. Para empezar el Atlético de Madrid ganó la Liga. Sí, ya sé que el fútbol es un recurso muy fácil, pero como siempre ganan los mismos, mola que de vez en cuando se rompa el bipartidismo, en todo ¿no? También ha sido el año en que Enrique encontró trabajo después de dos años. Nuria tuvo a los mellizos y todo fue de manual. Amparo acabó la carrera y está en Colonia trabajando de lo suyo. Luis acabó de pagar su hipoteca y respira tranquilo. Amaya abrió un pequeño negoció y le está dando para vivir. Mercedes superó su enfermedad y está más guapa y feliz que nunca. Son cositas buenas que le han pasado a buena gente.

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Pero no podemos obviar que muchos son los desahuciados y millones los parados, que los bancos de alimentos están en el chasis. Que hay personas con discapacidad abandonadas a su suerte. Que nuestros gestores son generosos con los poderosos y muy crueles con los más débiles, y muchos de ellos corruptos. A como han secado sanidad, educación y servicios sociales me remito, son datos y no eslóganes, los mítines para quien los quiera. Cierto es todo esto aunque algunos, bien pagados, se empeñen ahora en vendernos los mundos de los osos amorosos con montañas de gelatina y ríos de miel. No se lo digan a nadie, pero para mí que o cobran por decirlo, o fuman alguna hierba jamaicana muy potente, que cada cual elija su opción.

Dicen que para esta noche da suerte llevar la ropa interior de color rojo, a saber, pero por si acaso me pregunto ¿quién será el que le pondrá las bragas rojas a Menorca? Aunque lo mejor sería que la mimáramos entre todos, porque nuestra Menorca desnuda está muy guapa, aunque algunos se empeñan en enterrarla en cemento y rotondas. Y lo está a pesar de su pésimo transporte aéreo, de la losa de Cesgarden, de las filtraciones de Milá y de la pérdida de población después de 50 años. Desde aquí un saludo al único coreano censado que vive en la Isla. A todos los que se han visto obligados a irse ya les echamos de menos.

Se acaba el espacio, no se atragante con las uvas, les quiero a todos aquí el miércoles que viene. Por respeto a nuestro vecino coreano, con el permiso de ustedes y con la ayuda del Google traductor, cerramos diciendo sae hae bog, que es algo así como feliz año nuevo, feliç any nou.

conderechoareplicamenorca@gmail.com