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VIERNES, 6
Algún que otro intercambio de pareceres (la cursiva viene a cuento porque esta expresión me recuerda al asociacionismo tardo franquista, previo a la transición de la que ayer nos hablaba Josep Pons Fraga en el Ateneo), sobre unos temas espinosos: el de la cadena perpetua y leyes especiales contra terroristas, con cuya nueva legislación algunos de mis interlocutores se muestran plenamente de acuerdo, de hecho creo que son mayoría...
Pero no lo puedo compartir por diversos motivos, el primero de ellos de índole moral, de alguien educado en el Nuevo Testamento y no en el Antiguo. Me enseñaron la ética del perdón y cierto sentido de la fraternidad universal y no la Ley del Talión, y creo sinceramente que tanto la pena de muerte como la cadena perpetua responden más a esta última, demandan más venganza que justicia. Pienso también que el Estado no puede ponerse a la altura de los malhechores y por último hay una razón instrumental: no se ha probado el efecto disuasorio de estas penas extremas. Además, creo que el fenómeno del terrorismo yihadista es más un asunto de servicios de inteligencia y cooperación internacional que de legislaciones ad hoc.

Y hablando de penas desmesuradas, hemos tenido aquí un ejemplo práctico estos días con la condena de un médico mahonés a tres años y tres meses de cárcel por acceder de forma impropia al historial clínico de una paciente. Más allá de los condicionantes del caso, no parece razonable que esta falta administrativa (o delito si esta es su calificación jurídica), se sancione con pena de cárcel. Da la impresión de que a algunos jueces les ha entrado una fiebre rigorista quizá fruto a la situación del país, inmerso en una crisis no solo económica sino moral, y se han puesto en plan redentor sin parar en mientes en las consecuencias de sus decisiones, que pueden destrozar, como en este caso, la vida de personas honradas sujetas a cometer errores como todo el mundo, pero no por ello reas de cárcel.

SÁBADO, 7
Después de unos días en el reino del señor oscuro corremos alborozados al puerto para saludar al astro de los astros, el rey del firmamento (por lo menos del nuestro). Lo celebramos degustando la cocina de Doro en su nuevo enclave de Corea, y brindamos para que el sol no deje de brillar. Y no lo hace ni cuando se retira una vez cumplido su horario laboral, porque a veces sus rescoldos siguen iluminando, como sucede en el estadio Vicente Calderón en la bella tarde sabatina.

Ebrio de felicidad lumínica, qué mejor para terminar el día que ir de parranda con el dios Baco, ese juerguista mitad divino mitad humano que sin embargo fue siempre fiel a su Ariadna. Terminamos el fosquet ateneísta contemplando «El nacimiento del sol y el triunfo de Baco» de Corrado Giaquinto, un acertado resumen del día.

DOMINGO, 8

Una nueva encuesta de Metroscopia para «El País» concede una amplia ventaja a Podemos en intención de voto directo, lo cual refleja el estado de ánimo de una buena parte de un electorado más que harto de los tejemanejes del bipartidismo realmente existente...

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Algunos lectores me hacen llegar su inquietud por la hipotética llegada de Podemos al poder, y aunque comparto cierta preocupación tanto por la indefinición de las propuestas como por las demostradas veleidades chavistas de sus líderes y por la integridad personal de algunos de ellos, no puedo estar de acuerdo con la histérica campaña de demolición orquestada desde el Sistema por tierra mar y aire contra el nuevo partido.

Antes de debelar hay que escuchar y queda mucho tiempo para que los profesores universitarios al mando de Podemos concreten sus propuestas y haya tiempo de analizarlas y rebatirlas sin histerias. De momento, Syritza, más allá de aspavientos y gesticulaciones no muestra síntomas de querer romper la baraja...

MARTES, 10
Mas no sabe, no contesta sobre el affaire de los Pujol, simplemente pasaba por allí. Monedero tres cuartos de lo mismo, de sociedades interpuestas que le registren, para qué hablar del escapismo de los peperos en el asunto Bárcenas y de los socialistas andaluces en el fraude los eres…

Escribía Santos Juliá el domingo en «El País»: «Bueno sería que los afiliados y simpatizantes de los nuevos partidos, en lugar de salir a la calle para protestar contra las supuestas conspiraciones de que serían objeto sus líderes, comenzaran por exigir responsabilidades ante la más mínima irregularidad detectada en sus filas, no vaya a ser que andando el tiempo repitan ellos también la conducta de tanta gente ante los viejos políticos corruptos, ovacionados y aclamados durante años cada vez que entraban y salían de los juzgados». Pues eso.