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Este pasado verano la Illa del Rei recibió la visita del matrimonio formado por Manuela Hauser e Iwan Wirth, propietarios y directores de Hauser & Wirth, con galerías abiertas en Zurich, Londres, Los Angeles y dos en Nueva York. También gestionan el centro-taller de creación y experimentación artística en el condado de Somerset, al suroeste de Inglaterra.

Esta visita constituyó el germen de una iniciativa cultural de extraordinario calado y futuro, que ahora empieza a materializarse a través de la Fundación Hospital Isla del Rey, cuyos esforzados voluntarios encabezados por Luis Alejandre recorrieron, hace pocos días, la granja-taller de Somerset.

Ursula Hauser, madre de Manuela, confió en Iwan Wirth cuando, con poco más de veinte años, le manifestó que quería comprar un Picasso y un Chagall. Escribe Cristina Ros que «este fue el nacimiento de una empresa familiar y de una galería, Hauser & Wirth, que se reafirmó cuatro años después con el matrimonio de Iwan y Manuela». Añade Ros que la revista Forbes les atribuye una fortuna de 180 millones de euros. Representan y trabajan con los mejores artistas contemporáneos.

Alguna voz aislada cuestiona este proyecto y la cesión de la Illa del Rei a la fundación que, gracias a su esfuerzo y trabajo, ha parado el deterioro del enclave y -eficaz ejemplo emprendedor de la sociedad civil menorquina- está haciendo realidad su recuperación y rehabilitación.

El Plan Territorial Insular vincula los planes económicos a las iniciativas culturales para que adquieran consistencia y viabilidad.

Y el Ayuntamiento de Maó, tanto con gobiernos de derechas como de izquierdas, ha aprobado acuerdos similares. Léase el caso del pabellón municipal Padre Petrus, cedido al CD Alcázar. Menorca no puede perder la oportunidad de Hauser & Wirth.