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Puedes vivir sin redes sociales, pero no sin whatsapp. Mi móvil ha muerto en todos los sentidos, ya me daba señales pero no lo entendía. Empezó fallando el botón home, después se levantó un poco la carcasa del móvil y lo achaqué a que mis hijos le habían dado algún golpe. Y les echo la culpa porque para los móviles, relojes y pendientes ¡la verdad! soy muy cuidadosa, nunca se me han roto ni perdido. Y sé de amigos y familiares que su afición es romperlos sin querer y perderlos. ¡Al lío! Pensaba que duraba poco encendido porque he tenido alrededor de 13.000 fotos y 400 vídeos. Pero el otro día conversando con un técnico de informática me decía que «¡qué va, que por eso no será!». Y más si lo tengo en la nube. La cuestión, solo salía la manzanita por la pantalla y de ahí no pasaba, y ya me di cuenta que la cosa no iba bien. Al principio me lo tomé con humor, que la maquinita estaba juguetona. Pero después pensé en todas mis fotos y vídeos, cómo los pierda... van todos los recuerdos de los primeros años de vida de mis peques. Gracias, gracias que tengo copias en la nube.

Después empecé a tomar conciencia y a darle un poco al coco. No podía entender que se me muriera así como así el móvil, me metí en el oráculo, internet (Youtube) y estuve navegando intentado dar con un diagnóstico. Y sí, creo que he llegado al convencimiento de que es la batería la que falla. Para ver de quitarla, ¡señor! Tuve que comprar un destornillador especial para poder quitar la tapa del smartphone. Una vez conseguida primera etapa de destripe, venía la segunda pero claro hay que cambiar a otro destornillador porque la estrella no es la misma. Brrrr! Y a eso el mundo whatsapp despiadado seguía sin mí. Me perdía cumpleaños, cafés con amigas.... caí en el más absoluto olvido. Entre esas me hice con un teléfono fijo para casa. Aquí ya supe que tenía familia. Ya me pude comunicar con ellos. Ahora a la espera de mi batería.

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Prometo escribir la segunda parte para no dejarle con la intriga, si es la batería la que me falló. Lo que sí he aprendido es que no eres más libre por no tener móvil, vives en el ostracismo. Cada vez las herramientas de comunicación son importantes en nuestro día a día. Necesidad de comunicar constante. Y estoy absolutamente convencida que las máquinas no nos sustituirán. Quizás exagere pero he sentido que es importante estar conectado, otra cosa es que tú decidas cómo emplear tu tiempo cuando tu móvil funciona bien.

@sernariadna