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Pues sí. Ahora van teniendo edad para comprender, sobre todo la mayor con cuatro años. Les comunicaba que mamá salía de fiesta. La primera salida, les dejé al cuidado de su abuelo. Los dejé preparados, cenados, duchados y en el salón con sus respectivas leches. No acabé de terminarme de vestir para salir cuando ya estaban dormidos. Eso sí, antes les avisé desde la mañana que mamá se iba de cena con amigos y que los dejaría con el nonno (el abuelo). Ellos no se expresan como quisieran pero tienen un sentido común que lo pillan a la primera. Durmieron del tirón.

La segunda salida fue una cena cumpleaños. Y también se lo dije a los dos. Mamá y papá se van de cena y os dejaremos con Guedi, una persona encantadora, que les cuidará el sueño. También los dejamos atendidos antes de marchar. Solo era esperar a que les viniera el sueño. A la mañana siguiente en ambas salidas cumplí mis obligaciones como persona y como madre. Quizás iba más lenta pero ahí estaba. En ambas salidas, al día siguiente en la calma les expliqué que mamá había salido con amigos, que se lo había pasado muy bien. Reído mucho. Que había cenado cosas ricas, y bebido vino. Unos bailoteos y a casa. Me gusta explicárselo porque sé que el día de mañana les tocará a ellos. También les enseñé las fotos. A mi manera les enseño que se puede salir y pasárselo bien con responsabilidad. No quiero que ellos vivan ajenos a mi vida. Desde que soy madre me considero su ejemplo y les enseño como lo podría hacer una osa, coneja, mona. Son mis cachorros, nos une el amor y la madriguera, nuestro hogar. No me gusta ocultarles la verdad. Ni hacerles eufemismos. Pues sí mamá salió de fiesta. O papá se va de cena con los amigos. Quiero que desde pequeños vean que está la opción de salir de casa a pasárselo bien. Que hay confianza entre nosotros. Y que al día siguiente estamos dando el callo, más lentos de acuerdo, pero estamos.

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Mi padre de adolescente siempre nos dio la confianza de salir a mi hermana y a mí. Mi madre era la que sufría. Hasta que le dimos motivos para no hacerlo. Llegó a confiar en nosotras. Pero también mi padre nos decía que si teníamos la capacidad de salir por la noche también teníamos la capacidad de levantarnos a desayunar para celebrar el día todos juntos en familia. «Si después quieres hacer la siesta, lo entiendo pero te levantas como todos a vivir el día». Y así hasta hoy. Y así lo transmitiré a mis hijos.

@sernariadna