Y de repente oyes una canción y todo cambia. Da igual lo que estés haciendo porque esos acordes que conoces de sobra te llevan a otro lugar. Suena esa música conocida, esos punteos de guitarra, ese compás y el cantante lanza los primeros versos y no importa nada más que esa melodía. Recuerdas qué estabas haciendo la primera vez que la escuchaste y qué motivó que la canción se volviera tan importante para ti.

No hace falta que sea por un amor o por una noche mágica de ligoteo, de borrachera con amigos o de momento especial con la familia. Cada uno de nosotros tiene una canción, o una serie de canciones que aparecen de tanto en tanto de la nada y lo remueven todo. Yo tengo varias, la verdad, una serie de canciones que además de provocarme un torrente de recuerdos y buenos momentos, también me dibujan una sonrisa gigante y sincera.

Imagina si me condicionan que te iba a hablar de otra cosa muy aburrida cuando, desde un coche ha sonado el peculiar inicio de «Don’t Stop Believin» que me ha llevado a mis años en Barcelona cuando la descubrí a raíz de una serie que durante unas semanas me tuvo muy enganchado. Ya ves, menuda tontería, pensarás, pero esa canción me acompañó luego en muchas horas de metro, de caminatas y de carrera para convertirse en un chute de energía y buen rollo 100 por 100 natural que ya le gustaría a más de uno.

¿A ti te pasa? Intenta recordar esa canción que te provoca lo mismo o algo similar. Recuérdala y luego ponla. Yo tengo más canciones como «Boig per tu», «La hiedra», «Camino verde», «Highway to hell», «Sweet Child of mine» o «The Sciencist», entre otras, y cada una con su significado y su momento especial. Puede que tú las oigas y no te provoquen absolutamente nada, como me podría pasar a mí escuchando las tuyas.

En una época en la que vivimos a un ritmo frenético y a una velocidad y una intensidad que están por encima de nuestras posibilidades, poder encontrar un remanso de paz o una especie de oasis en unos simples acordes, es un lujazo que se tiene que cuidar.

Acumular canciones especiales será sinónimo de guardar momentos igual de singulares que llenan la vida de recuerdos que valen más que el dinero. Y te aseguro que dejar que te sorprenda cuando menos te lo esperas esa melodía especial provocándote mil cosas es una de las mejores sensaciones que conozco.

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