¿Cómo lo llevan queridos lectores? Voy a tirar de tópico porque realmente lo siento así, espero que estén bien de salud porque a partir de esa base ya vamos haciendo, ¿el qué?, ni puñetera idea, pero vamos haciendo. Pasado el empacho de turrón estamos asistiendo ojipláticos (como me mola esta palabra) a un ascenso vertiginoso, y sin tregua, del precio de la luz por un lado y de los casos positivos por covid por otro. Menos mal que los test de antígenos no funcionan con electricidad, porque saldrían más caros que comer langosta. Sí, díganlo conmigo, hay personas que están felices con el contexto que padecemos, ¿quiénes?, pues para darle un puntito de tensión dejamos la respuesta para el párrafo siguiente (no puedo poner eso de: «seguimos después de una breve pausa publicitaria», porque este artículo está libre de sponsors, o al menos este articulista no monetiza ni una rupia).

Felices deben estar los accionistas de las grandes farmacéuticas, su curva de beneficio ya ha llegado a algún exoplaneta, y no puedo ni imaginarme la cantidad de Rolex edición exclusiva que deben tener en sus cajones. Felices deben estar los accionistas de las grandes eléctricas, si a expolíticos les pagan una pasta gansa por tocarse los pies, no puedo, tampoco, imaginarme cuando billetes guarda esa gente debajo de los colchones de los paraísos fiscales. Feliz debe estar también el amo absoluto de la compañía Amazon, el señor Jeff Bezos, a su fortuna de 190.000 millones de dólares le ha sumado en el último año otros 5.000 milloncejos más. Que sí, que los empleados de Amazon están explotados al nivel de una plantación  de algodón en Alabama en el siglo XVII, pero acaso el magnánimo señor Bezos no coloca dispensadores de analgésicos en sus naves para que la chusma desagradecida se pueda drogar y no sea tan quejica con sus dolorcitos de espalda, nunca estáis contentos.

Feliz debe estar también el señor Reed Hastings, fundador de Netflix, y es que tenemos que entender que mantener una mansión con piscina olímpica, caballerizas, jacuzzi, sala de cine y dos jets privados no es moco de pavo, a su pequeña fortuna de 4.000 millones de dólares, hay que sumarle algo de los 4.500 millones de dólares netos que ganó su empresa en los primero nueve meses del 2021, el doble que el año anterior. Que Netflix tenga unos cuatro millones y medio de suscriptores en España y solo pague unos 478.000 euros de impuestos, es solo debido a que facturan en Holanda con grandes ventajas fiscales, pero el bueno de Reed seguro que lo hace porque le molan los coffee shop de Ámsterdam y no por ahorrarse un dinerillo, siempre nos ponemos en lo peor, somos lo que no hay. Ahora bien, señor Hastings, tiene que mejorar el algoritmo de su plataforma, porque las películas que me recomienda son una auténtica mierda, he dicho.

Así que ya ven, incluso en contextos de navegación con fuerte oleaje, el mar no trata igual a todo el mundo, digamos que nada se escapa del clasismo imperante. Y el problema, una vez más, sigue siendo que muchos de los que viven de las migajas se tragan el sistema como bueno, único e irrefutable, sin el más mínimo atisbo de duda. Y para más inri, el número de personas que engullen soflamas populistas de los que les roban a manos llenas sigue creciendo, casi al ritmo del precio de la luz. La verdad, no sé si invertir en velas, ponerme un embudo en la cabeza y dar gritos por la calle, o abrirme una cerveza, si me conocen ya sabrán la respuesta. Feliz jueves.

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