No se si es bueno o malo eso de insistir ni cuántas veces debe uno intentarlo para ver de conseguir lo que te interesa. Imagino que todo dependerá de lo vacía que tengas la despensa de tus necesidades. Creo que llega un momento en tu vida que te das cuenta que las estanterías las tienes llenas y que no crees que llegues a acabar todo lo que hay almacenado en ellas. Solemos tener la puerta cerrada con llave temerosos de que alguien pueda robarnos algo de lo que tanto nos ha costado reunir. Con el paso del tiempo la desconfianza va perdiendo protagonismo y sin saber porqué pasas a ese extraño estado de que ya no valoras como antes lo guardado. Hace tiempo que has dejado puesta la llave en la cerradura de tu despensa y ya poco te importa si alguien te roba una cesta de sueños o ilusiones, porque tu eres el primero que sabes que la mayoría están ya más que caducados. Es    cuando te das cuenta de que nadie tiene interés en llevarse nada de lo tuyo por la sencilla razón de que todos tienen bastante con lo suyo. Entonces hay un día en el que irías en busca de tu barca, aquella que amarraste al muelle de tu vida con mil nudos y cien cadenas y tumbado en su gastada cubierta, con los ojos medio cerrados y sin timón que es como decir sin rumbo fijo, te entregarías al murmullo de las olas escuchando como en voz baja te están diciendo que ahora eres totalmente libre.