Cuando algunas personas se salen de lo corriente, son tipos de interés. Los tipos de interés han subido para controlar la inflación. Tanto tienes, tanto gastas. Incluso el agua puede agotarse. La economía es curiosa. Provoca guerras y todo. De ahí que haya que vigilar sus efectos porque en la guerra, más vale prevenir que enterrar. La guerra híbrida que padecemos no se limita a bombardeos ni a las noticias de la tele. Lo curioso es lo que pasa en la trastienda, entre bastidores, subterráneamente. Solo buceando lo podríamos llegar a vislumbrar.

Que yo sea del sexo masculino, educado y que me guste caminar no me convierte en caballero andante. Igual que hacerte mayor y ecologista no quiere decir que seas un viejo verde. Decir que eres ecologista queda bien y es políticamente correcto, pero si no va acompañado por tus obras, es una declaración sin veracidad ni contenido. Un brindis al sol con cerveza helada.

Contemplando las aguas cristalinas de la cala (o la piscina), uno se pregunta si el planeta va hacia alguna parte. Como familia numerosa viviendo en una casa que amenaza ruina, podemos estar bien avenidos o tirarnos los trastos a la cabeza. Siempre han existido las luchas por el poder, las dictaduras del proletariado o del empresariado, las crisis humanitarias, las matanzas y represiones, tiranías y confrontaciones bélicas. Si alguien creyó que se iban a acabar, pecó de optimista. Aunque hay pecados peores.