¡Hay que ver la cantidad de cosas que pueden suceder en una semana! Y lo curiosas que pueden llegar a ser algunas de ellas. La actualidad es un torbellino imparable que nos aprisiona.

Desde el fallecimiento de la Reina global (un hecho biológico que ha levantado la histeria de los medios informativos españoles, casi todos ellos tan antimonárquicos) hasta el golazo que ha marcado Juan Carlos I al Gobierno sanchista al ignorar su ‘placet’ para poder acudir al entierro en Londres de su prima Lillith.

Desde el eco del comunicado de ’PLIS Educación’ que pide recusar al juez Fiol que ha de juzgar su demanda contra el Govern de Armengol por negar el castellano en los colegios baleares, a recordar el premio que el citado juez recibió de la Obra Cultural Balear ‘por su aportación a la catalanidad de Baleares’ y a su aclaración de que ‘la OCB es el equivalente a los golpistas de Omnium’.

DESDE LA INSOBORNABLE resistencia del grupo de bisuteros    que han estado esta pasada semana en IFEMA, Madrid, batallando para ayudar a mantener la llama industrial menorquina, a tener que seguir lamentando que, cinco meses después, todavía se sigan impidiendo los envíos por avión de mercancías opacas en el aeropuerto de Menorca. Eso imposibilita    los envíos urgentes de 24 horas causando un enorme perjuicio a las pequeñas industrias de la isla.

Desde descubrir que la ciudad tabernaria    sigue llenando sus mejores restaurantes a conocer a Sito F., uno de los propietarios del famosos restaurante ‘El Pimiento verde’ que se declara amigo y rendido admirador del cantante de ópera menorquín Simón Orfila. Sito F. es conocido por su labor filantrópica en favor de la ópera y mientras me descubre sus planes futuros me confiesa también su admiración por Joan Pons antes de quedar citados en un próximo viaje a nuestra isla.

Desde un amigo que me manda una foto desde Turín explicando el significado del palabro MAO que no es otro que ‘Museo d’ Arte Orientale’, a otro amigo que me manda otra foto desde Nueva York evidenciando que el queso menorquín que se vende en los almacenes ‘Murray’s’ de la Estación Central de la ciudad (la famosa Central Station, donde se han rodado tantas películas) procede de Mahón con el siguiente texto: ’La invasión británica del siglo XVIII introdujo en la isla el ganado frisón cuyo queso envejecido consigue ese único y gustoso queso’.

Desde el miedo que se nos inyecta diariamente previniéndonos sobre un futuro económico inmediato terrorífico al esperanzador éxito comercial de varios de los expositores menorquines en IFEMA. Desde la usura de los concesionarios de los puntos de restauración de esta feria (que te extraen sin pudor € 2,75 por una lata de agua, € 3,75 por una lata de Coca Cola o € 4,90 por un botellín de cerveza)    a la amabilidad de muchos taxistas de la ciudad.

Desde expresar la adhesión a la manifestación anti totalitarismo celebrada el domingo en Barcelona a favor de la libertad de educación y contra de la imposición forzosa de una cultura lingüística minoritaria que más de la mitad de la población de la región no practica a no sorprenderse por la no presencia de Feijóo, ese nacionalista gallego que ha impuesto, a su vez, la inmersión en su propia región. Todo cuadra.

Desde lamentar la práctica desaparición de multitud de kioskos de prensa en Madrid a tener que desplazarte con un taxi para poder encontrar una de esas reliquias al parecer    ya del pasado.

Desde saber que los deportistas españoles Rafa Nadal y Pau Gasol son socios    de la cadena de restaurantes de lujo Tatel, al éxito de la nueva estrella del tenis C. Alcaraz y al éxito del baloncesto español.

DESDE VER como una azafata nos recibió ayer lunes por la mañana en el avión de Madrid a Menorca con un sonoro ‘buenas noches’ hasta anunciarnos después que ‘señores viajeros estamos llegando a Mallorca’. Ni una.

Por cierto, a mí los terraplanistas me caen simpáticos. Me gustan las utopías.    Sí, una buena semana.