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Olo que quede y digo lo que quede, porque a medida que avanza el verano los comentarios y los índices tanto de ocupación turística como económicos, van al ritmo de las conveniencias de cada uno. Por tierra seguimos con puntos negros en nuestra principal carretera que más que negros yo diría que son oscuros a la vista de las pocas soluciones que se aplican, no hay más que ver los accidentes que van produciéndose. El aumento de dotación de agentes de tráfico es y siempre ha sido una de las mejores herramientas para el control del conductor que hace caso omiso a cual debe ser su estado etílico antes de ponerse al volante. También tenemos el caos automovilístico en el acceso a muchas de las playas llamadas vírgenes aunque esa virginidad hace tiempo que ya no existe. Y por mar no crean que la cosa está chupada. La proliferación de embarcaciones puestas en manos de marinerillos de secano sin titulación ni experiencia, es un arma de máxima peligrosidad. Y que decir de las medusas, cuya finalidad es fastidiar el baño como si fueran un arma secreta utilizada por los ecologistas para reducir la masificación en nuestras playas? Y ya solo nos queda el aire, el que respiramos muchas veces no con la calidad que nos gustaría, que hace se nos seque la garganta, los mocos se nos petrifiquen en nuestras fosas nasales y la oxigenación que nuestras neuronas necesitan casi roza los mínimos y con esos índices, cómo vamos a poder sacar adelante este país nuestro que vive de sobresalto en sobresalto y tiro porque me toca?