In memoriam
Juan Carlos
Estimado Juan Carlos: Te escribo estas líneas no desde la esperanza, sino desde la certeza de que las leerás. Puede que en un Burgos –tu Burgos- ideal, en el que no anide dolor alguno. Rodeado de los tuyos. Quizás «pegando la hebra» (esa expresión castellana que tú me explicaste desde tu inabarcable cultura/sabiduría) con Miguel Delibes, a quienes ambos adorábamos; o viendo partidos de tu club o, en su defecto, del Real Madrid, esos en los que siempre saldrán ahora victoriosos; o paseando por paisajes castellanos inviolados o preservando en ese mundo nuevo la lengua castellana, la que nos unió y que tú dominabas a la perfección. A pesar de llevar toda una vida dedicándome a ella, fui, a tu lado, permanentemente, un mero aprendiz… Y te veo y siento en paz. Una paz ya inviolable, perdurable, inamovible…
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