Una imagen de la actuación de Chanel en Eurovisión. | Twitter: @rtve

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Chanel y su SloMo devuelven el brillo a España en el Festival de Eurovisión tras años de decadencia. La cantante cubano catalana hizo vibrar el Pala Alpitour de Turín logrando 231 puntos del jurado y 228 del televoto. Aún así, no ha sido suficiente para frenar a Ucrania, que ha logrado unos históricos 631, beneficiada por el voto del público, y que se ha rendido ante la Stefania del grupo Kalush Orchresta y el conflicto bélico en el que está sumergido el país.

La actuación de Chanel ha sido, simplemente, impecable: un inicio más instrumental, con clarines, y una nueva percusión para recalcar el espíritu latino de su propuesta; una espectacular variación de la coreografía que presentó en el Benidorm Fest, creada de nuevo por Kyle Hanagami; un abanico en un momento clave del baile; el vestuario de Palomo Spain inspirado en los trajes de luces de los toreros, así como una cuidada iluminación a cargo del prestigioso Rob Sinclair.

Chanel Terrero ha pasado del anonimato al estrellato en cuestión de meses. Actriz de musicales, con SloMo grababa su primer single y en enero ganaba, contra pronóstico y en medio de la polémica, el Benidorm Fest, su pasaporte a Eurovisión. Los próximos meses serán apasionantes para la cantante, que está preparando más canciones que conformarán su primer disco.

España ha logrado batir en la 66 edición del Festival un buen número de hitos: Chanel Terrero supera la máxima puntuación histórica del país, los 125 puntos que Mocedades consiguió en 1972 con Eres tú; después de seis años logra una máxima puntuación, algo que no conseguía ningún candidato desde Estocolmo 2016, cuando Italia le otorgó su máxima puntuación a Barey y su Say ya; pero es que, además, la canción española ha recibido este sábado ocho máximas puntuaciones, superando los 4 doces de Betty Missiego en 1979 con Su canción, que hasta hace un año parecía imposible de conseguir. Con estos resultados, España vuelve al top 10 tras ocho años y 27 años de su último top 5 regresa a la parte noble de la tabla.

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Entre Ucrania y España se ha situado segunda Reino Unido con 466 puntos. Sam Ryder y su espectacular Space Man sacan de los vagones de cola a los ingleses que, como España, acumulaban fracaso tras fracaso. Reino Unido ha sido farolillo rojo los dos últimos años, la edición pasada, por ejemplo, su representante, James Newman, volvió a casa con 0 puntos del jurado y del televoto. Con semejante sangría, la decisión de la BBC de encomendar a la discográfica TaP Music invertir su trayectoria en el festival ha sido todo un éxito.

El cuarto puesto ha sido para LA potencia eurovisiva, Suecia. Cornelia Jakobs ha logrado ser la segunda en el jurado con su Hold me closer. Una actuación sobresaliente en la que no se han apreciado fallos de realización, como venía sucediendo durante todos los ensayos. La quinta posición ha sido para Serbia con Konstrakta y su peculiar In Corpore Sano, que ha encandilado a la audiencia, pero el jurado ha ninguneado. Otra de las favoritas, Italia, anfitriones de Eurovisión han conformado con la sexta plaza. Un dato algo tibio para Brividi, la canción que defendían el dueto formado por Mahmood y Blanco, que llevaba meses arrasando en las listas de reproducción de Spotify; una puesta en escena demasiado sencilla y un directo a ratos pobre son las causas de este puesto.

Tres sorpresas: el éxito de Moldavia, penúltima del jurado y segunda, por delante de España, en el gusto del público. Y dos negativas. En la parte baja de la tabla han quedado dos miembros del Big 5, Alemania y Francia, que no han logrado los buenos datos que se esperan de ellos, especialmente de los galos, que se presentaban al festival con una canción en bretón y un grupo que recordaba a las gallegas Tanxugueiras, que quedaron segundas en la preselección española con su canción Terra en gallego.

La gala final ha estado marcada por múltiples fallos de realización que han llegado a opacar alguna actuación, como la de Suiza, Rumanía o Finlandia. Sin olvidar que durante el recordatorio de las canciones, la RAI se ha olvidado de enfocar al grupo Kalush Orchestra, representantes de Ucrania. Despedimos así una edición que devuelve a los eurofans españoles el sueño del triunfo en Eurovisión, que nos es esquivo desde hace 53 años.