Los pañales deben cambiarse frecuentemente para evitar la humedad. | Pexels - Yan Krukau

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Siempre que queramos que un bebé se bañe en espacios compartidos, como puede ser la piscina o la playa, será necesario utilizar un pañal. Si tenemos en cuenta que la mayoría de pañales habituales no son impermeables, debemos considerar que en verano buscaremos una opción sumergible. Los pañales de agua son esos específicos para la piscina y la playa pues, no absorben los líquidos ni se hinchan. Hay dos modelos diferentes de estos: desechables o reutilizables. Los de un solo uso son la opción más rápida, deben tener la talla del bebé y su material suave es ajustable. Lo mejor es dar con una marca que funcione con barreras especiales antifugas en la zona de las piernas para una doble protección. En Amazon, los más vendidos son los de la marca Huggies Little Swimmers.

Por otro lado, los pañales reutilizables son una alternativa más sostenible. Con este modelo, se evita la eliminación de grandes cantidades de sustancias no biodegradables. Si es verdad que una compra, en el primer momento, es menos económica, durante un verano se le sacará rentabilidad. Sin embargo, los de este tipo necesitan más mantenimiento y hay que limpiarlos tras cada uso. Es recomendable elegir unos de neopreno o poliéster que se ajusten al cuerpo del bebé. Una de las principales características de este tipo es que no se hinchan al mojarse, lo que ofrecerá más comodidad.

Los pañales de agua para los niños pueden usarse sin problema. Lo único importante que debemos recordar es que hay que mantener un cuidado de la zona. El principal objetivo es que el niño se encuentre seco y cómodo cuando esté fuera del agua. Para lograrlo, siempre debemos contar con un pañal limpio, una pomada protectora, una toalla seca y toallitas húmedas. Cuando los niños usan pañal húmedo tienen mayor riesgo de sufrir erupciones cutáneas. Para evitarlo, es importante cambiarlos frecuentemente.