El presidente de Ucrania, Vlodomir Zelenski. | Efe

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Los ataques rusos a Ucrania no ceden. Rusia sigue con su hoja de ruta a pesar de la complicaciones que le han ido surgiendo en forma de baja y que han obligado al ejército a dar marcha atrás en algunas zonas. Sin embargo, Putin sigue empeñado en ganar la guerra sin apoyo internacional y desde el nombramiento de Sergei Surovikin como comandante general de las fuerzas de Moscú en Ucrania, los ataques han sido más fuertes y contra infraestructuras claves. En una semana de ofensivas, han destruido un 30 % de la red eléctrica que suministra todo el país.

Así lo comunicó el presidente de ucraniano, Vlodimir Zelenski, que lamentaba las operaciones rusas. «Desde el 10 de octubre, el 30% de las centrales eléctricas de Ucrania han sido destruidas, provocando apagones masivos en todo el país», escribió en su Twitter. Además, Zelenski reiteró su negativa a negociar con el presidente ruso, Vladimir Putin, al que acusó de inmoralidad. «El Estado terrorista no cambiará nada por sí mismo con tales acciones», escribió en la aplicación de mensajería Telegram. «Sólo confirmará su esencia destructiva y asesina, por la que sin duda tendrá que rendir cuentas».

Putin calificó esos ataques como una venganza por lo que, según él, fue un ataque ucraniano contra el puente que une a Rusia con Crimea, la península anexionada por Moscú en 2014. Al menos tres personas murieron en la explosión, de la que Ucrania no ha asumido oficialmente la responsabilidad.