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Los mandos del Grupo de mercenarios Wagner, al que se atribuyen las últimas victorias rusas en el frente ucraniano, actúan con sus hombres como si fueran «carne de cañón», "acorralan a los que no quieren luchar y los fusilan delante de sus compañeros recién llegados«. Así lo narra un excomandante de este grupo, Andrei Medvedev, a la cadena estadounidense CNN desde Oslo, donde busca asilo tras haber desertado del grupo que dirige Yevgeny Prigozhin, oligarca ruso y hombre de confianza del presidente Vladimir Putin. »Acorralaban a los que no querían luchar y los fusilaban delante de los recién llegados«, alega el exmilitar de 26 años: »Trajeron a dos prisioneros que se negaron a ir a luchar y los fusilaron delante de todos y los enterraron justo en las trincheras que habían cavado los aprendices".

Medvedev, que dice haber servido anteriormente en el ejército ruso, se unió a Wagner como voluntario. Cruzó a Ucrania unos diez días después de firmar su contrato en julio de 2021, sirviendo cerca de Bajmut, la ciudad de primera línea del frente en la región de Donetsk, en el este de Ucrania, relata a CNN. Un pase de prensa falso creado por una ONG ayudó a escapar de Rusia a Andrei Medvedev, quien aseguró que el Grupo Wagner carecía de estrategia e improvisaba sobre el terreno.

«No había ninguna táctica real. Sólo recibíamos órdenes sobre la posición del adversario... No había órdenes definidas sobre cómo debíamos comportarnos. Sólo planeábamos cómo actuar, paso a paso. Quién abriría fuego, qué tipo de turnos tendríamos... Cómo resultaría era nuestro problema», dijo.

Según declaró a la cadena estadounidense, al sexto día de su despliegue en Ucrania ya sabía que no quería volver a ese país tras ver cómo convertían a las tropas en «carne de cañón». Comenzó con diez hombres bajo su mando, número que aumentó cuando se permitió la entrada de prisioneros en el grupo, según explicó: «Había más cadáveres, y cada vez entraba más gente. Al final tenía a mucha gente bajo mi mando», dijo. «No podía contar cuántos eran. Estaban en constante circulación. Cadáveres, más prisioneros, más cadáveres, más prisioneros». Denunció además que a los prisioneros que se alistaron se les dijo que sus familias recibirían una paga de cinco millones de rublos (unos 71.000 dólares) si morían en la guerra. Pero en realidad «nadie quería pagar esa cantidad de dinero», dijo Medvédev. Muchos rusos que murieron luchando en Ucrania fueron «simplemente declarados desaparecidos», precisó.