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El estreno de Pedro Sánchez a nivel internacional en su segunda legislatura como presidente del Gobierno ha empezado con polémica. El líder socialista ha visitado Israel después del conflicto desatado por el ataque terrorista de los islamistas palestinos de Hamás el pasado 7 de octubre, que causó 1.200 muertos, y el presidente español ha dejado abierto un conflicto diplomático con la nación hebrea.

Sánchez, cuyos principales socios de Gobierno se han mostrado desde el primer momento muy críticos con un socio estratégico como Israel y su operación de defensa tras el ataque de Hamás, se reunió con Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, y con Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel. Si con el primero todo fueron sonrisas y gestos de cariño, con el segundo el lenguaje verbal y no verbal mostró una clara hostilidad por parte de Sánchez.

El presidente del Gobierno, que viajó a Israel junto a su homólogo belga, llegó a decirle a Netanyahu que "Israel tiene derecho a la autodefensa, pero debe respetar el derecho internacional y el derecho humanitario", y añadió que es "urgente detener la catástrofe humanitaria en Gaza".

Netanyahu le replicó: "¿Qué se supone que debe hacer una democracia que está comprometida con las leyes de la guerra? ¿Estas leyes entregan exenciones a estos criminales?". Ante esto, Netanyahu dice que "si no entramos, perdemos".

El enfado de Tel Aviv

Pero el enfado de Israel se desató cuando después, ya sin la presencia de Netanyahu y en el paso fronterizo de Rafah, entre Egipto y el territorio palestino, Sánchez dijo que "ha llegado el momento para que la comunidad internacional y especialmente la UE tomen una decisión sobre el reconocimiento del Estado palestino". En caso de no hacerlo, añadió el presidente del Gobierno, "por supuesto que España tomará sus propias decisiones".

Este tono amenazante ha sentado muy mal en Tel Aviv, que ha respondido llamando a convocar a la embajadora española, Ana María Salomón Pérez, para "una dura conversación de reprimenda".

"Condenamos las falsas afirmaciones de los primeros ministros de España y Bélgica que están dando apoyo al terrorismo", dijo el ministro de Exteriores israelí, Eli Cohen, a través de un mensaje en Twitter.

El ministro agregó que su país "está actuando conforme al Derecho Internacional y luchando contra una organización terrorista peor que el Estado Islámico que comete crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad".

El propio Benjamin Netanyahu condenó "rotundamente" las declaraciones de Sánchez, ya que considera que el presidente español de manera clara a Hamás por los crímenes cometidos, entre ellos los ataques contra ciudadanos israelíes y la utilización de civiles palestinos como "escudos humanos".

El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, no tardó en responder a su vez. Dijo que las acusaciones de Israel eran "falsas e inaceptables" y, por tanto, "fuera de lugar" las acusaciones de Israel contra el presidente del Gobierno, y ha convocado a la embajadora de Israel en Madrid para que de "explicaciones" de las acusaciones de su Gobierno.

"España siempre va a estar en el campo de los que construyen la paz en Oriente Medio". "Nuestra posición es clara desde el minuto uno", ha recalcado Albares.

El PP: "Para crear un conflicto, mejor no haber ido"

Tras desatarse este desencuentro entre ambas naciones, el Partido Popular ha criticado a Pedro Sánchez por su actitud. "Para ir el último a Israel y crear un conflicto, mejor no haber ido", han indicado a 20minutos fuentes del PP.

"Viajar a Israel para ofender a Israel es lo contrario de la diplomacia. Ir invitado a casa de un aliado para ofenderle es la peor carta de presentación de España", han opinado las mismas fuentes.

También han expresado que el presidente Sánchez "deshace amigos" para España y han hecho referencia a la crisis diplomática desatada en junio de 2022 con Argelia tras el cambio de postura de Sánchez sobre el Sáhara. "Es un imprudente en política exterior", han dicho.

Según Génova, el presidente del Gobierno "ha viajado a Israel para que la ofensa a su anfitrión, Netanyahu, le resuelva un problema de falta de coherencia de su propio Gobierno" y han insistido en que dichas declaraciones le han creado "un problema" a España. Según el PP, el viaje de Pedro Sánchez a Israel ha sido "contraproducente" no solo para España, sino también para el resto de Europa.

Una relación con altibajos

Las relaciones diplomáticas entre España e Israel se remontan al año 1986, y aunque en términos generales ha habido un buen entendimiento entre ambos países, aunque con algún altibajo.

Desde la fundación del Estado de Israel en 1948, y durante la primera década de su existencia, tanto España como el Estado hebreo se negaron a establecer relaciones diplomáticas. Golda Meir lo intentó posteriormente, pero el franquismo se negó categóricamente, con una actitud beligerante ante Israel curiosamente parecida a la que hoy tienen en España los partidos de izquierdas.

Cuando la democracia se restableció en España, las negociaciones fructificaron y en 1991, Felipe González visitó Israel de manera oficial, y al año siguiente, su homólogo Haim Herzog devolvió la visita.

En 1993, los reyes Juan Carlos y Sofía hicieron otra visita oficial a Israel y tras el asesinato del primer ministro Isaac Rabin, Felipe González fue uno de los pocos líderes internacionales que habló en su funeral.

José María Aznar visitó cuatro veces Israel, mientras que durante el mandato de Zapatero hubo un momento tenso cuando el Gobierno socialista criticó a Israel en un conflicto en 2006 con los terroristas libaneses de Hizbulá, si bien tres años después, Zapatero visitó de manera oficial el país hebreo y hasta ahora, con la llegada de Pedro Sánchez y sus socios de ultraizquierda, la relación había sido cordial entre ambos países.