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Siete de cada diez musulmanes residentes en España señalaron estar "a gusto o muy a gusto" en el país a pesar del 27 por ciento de paro que sufre el colectivo. Además, "sólo una minoría" que ronda el cuatro por ciento afirmó ser partidario del radicalismo durante el barómetro realizado por Metroscopia. Por su parte, las instituciones de mayor valía para ellos son las ONG junto con la figura del Rey, la Justicia y la Policía.

El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, apuntó con motivo de la presentación del sondeo ayer que la población musulmana inmigrante es de más de 767.000 personas en España, una cifra que supone el 16 por ciento de la totalidad de los extranjeros y de los cuáles el 72,8 por ciento forma parte de la población activa del país. También, Corbacho quiso señalar que a pesar del paro, este colectivo "no modifica la visión positiva sobre el país de acogida".

Respecto al uso de la violencia para defender o difundir las creencias religiosas, un 94 por ciento de los inmigrantes musulmanes se mostró en contra de dicho uso mientras que un uno por ciento estaba a favor y un dos por ciento no declaró un posicionamiento claro. Para el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, señaló que ese porcentaje sería "prácticamente el mismo" si se preguntara a los españoles y apuntó que "es una minoría tan pequeña" la que no se expresa que el resultado de la encuesta resulta "tranquilizador".

En cuanto al idioma, el 89 por ciento afirmó que es "perfectamente posible" hablar un buen español y un buen musulmán y para el 87 por ciento su religión es "compatible con la democracia y los derechos humanos". Asimismo, el 81 por ciento del colectivo dijo que los no creyentes "tienen el mismo valor como personas" que quienes sí lo son y la mayoría consideró que las tres religiones monoteístas son "igual de respetables".

El 81 por ciento de los inmigrantes musulmanes dijo encontrarse "total o bastante adaptado" a la vida y las costumbres españolas. Así, un 90 por ciento declaró mantener relaciones en su entorno con personas de distintas procedencias y religiones y una "amplia mayoría" reflejó "una visión claramente positiva" de la sociedad y sus instituciones.