Estocolmo. Unos peatones pasan junto al lugar donde se produjo el atentado - Reuters

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Suecia se despertó ayer conmocionada por el atentado terrorista que sacudió el sábado el centro de Estocolmo con las explosiones de un coche y de un supuesto suicida que falleció en una acción que pudo haber provocado una masacre.

Los servicios de inteligencia suecos (Saepo) confirmaron ayer que las autoridades consideran lo ocurrido un acto de terrorismo, aunque se mostraron prudentes a la hora de conectar estos incidentes entre sí y con el correo electrónico enviado minutos antes de las explosiones por un supuesto terrorista islámico.

En la misma línea se manifestó el primer ministro conservador, Fredrik Reinfeldt, quien reclamó "paciencia" y tiempo para que la investigación aclare las incógnitas que rodean el atentado.

La Policía admitió, no obstante, que trabaja con la hipótesis de que existe una conexión, mientras varios medios suecos que citan a fuentes anónimas de la investigación apuntan a que el dueño del vehículo y el suicida eran la misma persona. Agentes policiales registraron ayer domingo la vivienda del dueño del coche en Tranås, en la provincia de Joenkoeping, al sur del país, según informó la emisora pública "Radio de Suecia".

El vehículo, con varias bombonas de gasolina dentro, explotó poco antes de las 17.hora local en el cruce de las calle Drottning y Olof Palme, hiriendo de levedad a dos personas.
Diez minutos después, cerca de allí, entre las calles Drottning y Bryggar, se produjo la segunda explosión.