Los hospitales españoles no están colapsados todavía. | SUSANA VERA

TW
38

Una expectativa de vida inferior a 1-2 años, la edad «biológica» o el «valor social» del paciente son algunos de los nuevos criterios que los médicos intensivistas creen que hay que tener en cuenta para decidir el ingreso en la UCI de una persona infectada de coronavirus mientras dure la pandemia.

Así se recoge en el documento «Recomendaciones éticas para la toma de decisiones en situación excepcional de crisis por pandemia COVID-19 en las unidades de cuidados intensivos», de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc), que cuenta con el aval de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

Los intensivistas prevén un «desequilibrio temporal» entre las necesidades clínicas y los medios disponibles a causa del coronavirus, por lo que consideran «lícito» establecer un «triaje» de ingreso de los pacientes, basado «en el principio de justicia distributiva» y evitando seguir el criterio habitual de «el primero en llegar, el primero en ingresar».

Consideran que una situación «excepcional», como la que se puede generar, se debe manejar como las situaciones de «medicina de catástrofe».

Así, el documento recomienda «valorar cuidadosamente» el beneficio de ingreso de pacientes con expectativa de vida inferior a 1-2 años, no ingresar a personas en las que se prevé un beneficio mínimo, priorizar a la persona con más años de vida ajustados a la calidad de la misma o tener en cuenta «el valor social de la persona enferma».

No obstante, «de momento no se puede decir que haya colapso en las UCI españolas, en general, aunque hay hospitales que ya están en una situación complicada, en la que todas las camas están ocupadas y están utilizando camas de otras áreas, lo que produce saturación».

Lo ha asegurado este viernes a Efe el doctor Pedro Rascado Sedes, del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela y coordinador del Plan de Contingencia de la SemicYuc, otro documento hecho público esta semana que hace una estimación de las necesidades de las UCI para dar respuesta a todos los escenarios en función de cómo evolucione la pandemia.

«Tenemos que prepararnos para que no nos pille por sorpresa», advierte el doctor Rascado, quien insiste en que la situación de las UCI «no es homogénea» en todo el país, ni siquiera dentro de las mismas comunidades autónomas.

Utilizar un criterio «estricto» de ingreso en estas unidades significa que hay que «valorar adecuadamente la necesidad que tiene el paciente de ser atendido con unos recursos que no se le pueden aportar en planta», asegura.

Noticias relacionadas

«Es garantizar -en una situación en la que va a haber más enfermos graves- que todos los pacientes que ingresan en la UCI es porque lo necesitan», insiste este intensivista.
En ese sentido, el documento de ética advierte de que «admitir un ingreso puede implicar denegar otro a otra persona que puede beneficiarse más».

El Ministerio de Sanidad ha admitido que la «sobrecarga» y «presión» en las UCI de determinados hospitales está obligando a ser «un poco más restrictivos» a la hora de admitir pacientes.

Lo ha reconocido este viernes el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio, Fernando Simón, en rueda de prensa, en la que ha precisado que la gestión de los pacientes en las UCI habitualmente tiene unos criterios restrictivos que son «muchísimo mas laxos que los de ahora».

Simón ha informado de que Sanidad trabaja en coordinación con las sociedades científicas para establecer unos algoritmos y criterios de acceso a las UCI lo mas «homogéneos posibles» y ha coincidido con los intensivistas en que la situación límite que en la que se encuentran algunas de estas unidades «no está generalizada».

El documento de la Semicyuc recomienda tener en cuenta al paciente de forma global, y no la enfermedad de forma aislada, por lo que cree «importante» que la edad cronológica (en años) no sea el único elemento a considerar en las estrategias de elección.

Sí creen los intensivistas que se debe priorizar otros factores como, por ejemplo, personas a cargo del paciente «maximizando el beneficio del máximo de personas» y avalan no ingresar a aquellos que hayan dejado escritas sus voluntades anticipadas y que rechacen cuidados intensivos y/o ventilación mecánica.

El texto contempla también valorar la posibilidad de derivar a otros centros con posibilidades, siempre y cuando el paciente cumpla los criterios, así como la posibilidad de ampliar la capacidad de las UCI locales, facilitando ingresos en otras áreas habilitadas para esta epidemia con recursos adecuados.

«Es prioritario la solidaridad entre centros para maximizar el bien común por encima del bien individual», señala.

Ante el «estrés moral» que la situación puede generar en los profesionales sanitarios, los intensivistas piden aplicar medidas para prevenir y tratar el síndrome del «médico quemado»,

Y, debido a la política de restricción de visitas para evitar el contagio, abogan por prever la atención a familias en las que se produce una muerte.