Los residentes en La Graciosa, El Hierro y La Gomera, las tres islas donde hace semanas que no se registra ningún contagio de coronavirus, ven más cerca el día de empezar a recuperar su vida normal, pero sus responsables exigen todas las medidas de seguridad antes poner en marcha el desconfinamiento. | Efe

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Con la mirada puesta en mayo, y Canarias incluso en la próxima semana, muchos gobiernos autonómicos diseñan sus propios planes de desescalada del confinamiento, identificando zonas y sectores con menos riesgos en la apertura e incluso marcando disciplinados horarios para comenzar a salir de casa.

Esos planes están este viernes sobre la mesa en la reunión de los responsables autonómicos de Sanidad con el ministro, Salvador Illa, responsable en último término de dar luz verde al desconfinamiento, pero varias comunidades ya han adelantado sus propuestas e incluso se han ofrecido a ser «laboratorio» para el resto del país.

Canarias se adelanta. Cataluña y País Vasco piden autonomía

Canarias, donde el 31 de enero se detectó el primer positivo registrado en España, cuenta con el plan más detallado, con un desconfinamiento paulatino ante la baja incidencia de la pandemia (la menor del país) y la ventaja de la insularidad.

El presidente de las islas, Ángel Víctor Torres, ha señalado este viernes que el comité científico que asesora a la comunidad está convencido de que se dan las circunstancias para empezar este mismo lunes, porque se cumplen los requisitos de Sanidad.
El desconfinamiento tendría lugar por etapas, sin descartarse pasos atrás y con las mismas restricciones de entrada a las islas por puertos y aeropuertos.

El plan plantea permitir salir de casa a partir del lunes por turnos, según edades y en función del número -par o impar- de la vivienda, además de la apertura de comercios y peluquerías, con controles de acceso, y la posibilidad de hacer deporte al aire libre en horario restringido.

En una siguiente fase, se contempla permitir actividades de culto religioso y abrir tanatorios y centros comerciales; y en una tercera se abrirían, con restricciones, playas, cines, teatros, restaurantes y bares.

Por su parte, al igual que hizo con las medidas de confinamiento, la Generalitat de Cataluña reclama gestionar su desescalada, un plan que aprobará previsiblemente mañana y que contempla una apertura en cinco fases y test masivos, abriendo la puerta a la creación de un certificado de inmunidad, aunque sobre este último punto discrepan los socios de gobierno (JxCat y ERC).

El programa del Govern sigue las propuestas del epidemiólogo Oriol Mitjà: primero se autorizaría el retorno de las personas sanas a los puestos de trabajo no esenciales, y después su salida a la calle; la apertura de bares y restaurantes y la celebración de actos con menos de 30 personas; la apertura de centros educativos; y, en último lugar, de negocios con aforo superior a 30 personas y acontecimientos culturales y deportivos con público.

El Gobierno de Euskadi también reivindica poner en marcha medidas propias y cuenta ya con el llamado «Plan vasco de transición a la nueva normalidad», que prevé implantar a partir de la segunda quincena de mayo con la apertura «limitada» de pequeños comercios y peluquerías, pero no de bares, restaurantes ni locales de ocio.

Una vez que los menores de 14 años puedan salir a la calle desde este domingo, su objetivo es autorizar la actividad física al aire libre individual y por tiempo limitado, e incorporar progresivamente al personal de la administración pública.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha anunciado además este viernes su deseo de convocar las elecciones vascas en julio.

Turismo y hostelería se preparan

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En Madrid, la comunidad más golpeada por el virus, se ha sugerido ampliar la posibilidad de salir a embarazadas o personas que por sus circunstancias lo necesiten, y el Ayuntamiento está trabajando en un plan propio de desescalada que incluye ampliar las terrazas de bares, reducir aforos o instalar mamparas.

La patronal Hostelería Madrid ha elaborado una guía técnica para el momento de la reapertura según la cual, entre otras medidas, los trabajadores de bares y restaurantes deberán mantener una distancia de metro y medio, se les prohibirá el uso del móvil o salir a fumar y los productos entregados en los locales serán desinfectados uno por uno.

Andalucía, que apuesta por una salida «gradual» y sectorial, se plantea la apertura «con limitaciones» de playas, restaurantes y hoteles este verano, y ha propuesto encabezar la desescalada en municipios y comarcas sin casos, en provincias como Almería y Huelva, contemplando también la vuelta a las clases a mediados de mayo.

El municipio granadino de Almuñécar, por su parte, ha planteado convertirse en destino «piloto» en la salida del sector turístico. Ceuta también se ha ofrecido a ser «pionera» en el proceso por tener una situación «estable": de los 125 casos registrados desde el inicio de la pandemia, 91 personas se han curado.

Asimetrías dentro del propio territorio

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, propondrá al Gobierno central que se permita salir a los ciudadanos «como mínimo una hora» para hacer ejercicio y que se estudien aperturas comerciales controladas. Aboga por una desescalada «por zonas y subzonas», teniendo en cuenta que la situación del mundo rural nada tiene que ver con las ciudades.

Castilla y León ya cuenta con una propuesta, pero el Gobierno regional tiene claro que todavía no ha contenido la epidemia y que «si sale demasiado pronto» la derivada puede ser «ruina y muerte».

Parte también de la base de que las medidas no tienen que ser uniformes y que el proceso deberá adecuarse a la situación de transmisión de cada zona: las primeras en desescalar serán aquellas que acumulen más de 14 días sin contagios (por el momento ocho de 247 en las que se divide la comunidad).

Tampoco son buenos los datos en Castilla-La Mancha, donde la portavoz del Gobierno ha subrayado la necesidad de aplicar «criterios epidemiológicos y sanitarios» y evitar los reinos de taifas: «una cosa es adaptar la desescalada a la realidad de cada territorio y otra que cada uno haga las cosas a su manera».

Comunidades como Cantabria, Murcia, Aragón o Extremadura barajan asimismo desescaladas asimétricas en función de las necesidades de cada zona, con experiencias que pueden servir de laboratorio para el futuro, como la recogida de la cereza en el Valle del Jerte, al norte de la provincia de Cáceres.

Aragón apuesta por empezar por pequeños pueblos, mientras que en Asturias, aunque el Principado aboga por un plan común a todo el territorio, se estudiará la posibilidad de adoptar medidas dispares según la incidencia del virus, menor en el medio rural.

También en Valencia, la vicepresidenta, Mónica Oltra, ha admitido que las propuestas de salida deberían adaptarse a las peculiaridades de cada zona, y la consellera de Sanidad ha confiado en cumplir todos los parámetros que marque Sanidad para sumarse a la desescalada «lo antes posible». Las fallas, previstas en julio, siguen en el aire.

La Rioja trabaja en una propuesta acorde a su idiosincrasia, y en las Islas Baleares, aunque no se han desvelado propuestas concretas, ya se sabe que Menorca estudia un plan de desconfinamiento especial para la isla en coordinación con el Govern.

Por contra, Melilla aboga por mantener por el momento el «fenómeno de isla» hasta que no se asegure la ausencia de transmisión, momento en el que se comenzará con la desescalada.