Imagen de archivo de don Juan Carlos I.

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Casi una semana después de que se hiciera pública la decisión del rey Juan Carlos de abandonar España y tras atribuirle que estuviera rumbo a Portugal, República Dominicana, Emiratos Árabes o Nueva Zelanda, sigue sin desvelarse su destino final en el que pasar un paréntesis de duración indeterminada.

Fue el pasado lunes cuando la casa real hizo público un comunicado dando cuenta de la carta de don Juan Carlos a su hijo en la que señalaba que, ante «ciertos acontecimientos pasados» de su vida privada (en referencia a los presuntos negocios opacos que están siendo investigados por la Fiscalía del Tribunal Supremo), salía de España «en estos momentos».

Se trata de una frase clave de ese escrito, ya que, tal y como han ido revelando algunos amigos del anterior jefe del Estado por la comunicación que han tenido con él en estos días, certifica que él se toma tan sólo como un paréntesis su viaje actual hacia un paradero aún desconocido.

Un paréntesis cuya duración es imposible determinar por ahora a la espera de la evolución de los acontecimientos, entre ellos los de carácter judicial.

Lo que sí dejó claro el mismo día en que se anunció su salida de España es que, según un escrito hecho público por su abogado, Javier Sánchez Junco, permanece en todo caso a disposición del Ministerio Fiscal para cualquier trámite o actuación que se considere oportuna.

Desde que abandonó la Zarzuela, la casa real no ha confirmado ni desmentido ninguna de las informaciones que se han ido publicando sobre el paradero de don Juan Carlos y no tiene intención de hacerlo en el futuro.

Considera que es al padre de Felipe VI al que le corresponde decidir si lo comunica y cuándo, un hecho que no se prevé que ocurra al menos hasta que se asiente en la que puede ser su nueva residencia, aunque sea con carácter provisional.

El Gobierno tampoco ha dado pistas sobre su paradero, pero se da por descontado que tanto su presidente, Pedro Sánchez, como otros de sus miembros están al tanto de la ruta de don Juan Carlos.

Entre ellos, previsiblemente, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, debido a que es de quien depende su servicio de seguridad.

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Se da la circunstancia de que esta semana el rey Felipe VI se verá con él en Menorca, ya que será el ministro quien le acompañe en la visita que realizará a la isla junto a doña Letizia y sus hijas el próximo jueves, 13 de agosto.

También se reunirá don Felipe un día antes en el Palacio de Marivent con Pedro Sánchez, en el habitual despacho de verano y que supondrá su primera imagen juntos desde la carta de don Juan Carlos.

La única certeza es que el padre del rey se trasladó el pasado fin de semana desde Madrid a Sanxenxo (Pontevedra), un lugar al que viaja con frecuencia debido a las amistades que allí tiene en el mundo de la vela, y se alojó en casa del regatista Pedro Campos, una de las personas de más confianza de su entorno.

Desde entonces se le han atribuido diversos itinerarios, como los que le ubicaban en República Dominicana o Portugal, en domicilios de amigos empresarios o en los Emiratos Árabes.

Una fotografía publicada por el digital Nius en la que se le ve bajando la escalerilla de un avión le situaba el pasado lunes en la capital de este último país, Abu Dabi, y eso dio a pie a elucubrar sobre la posibilidad de que fuera sólo una escala para trasladarse después a otro país árabe o, incluso, a Nueva Zelanda.

La salida de España del rey Juan Carlos se hizo pública tras varias semanas en las que las declaraciones de varios miembros del Gobierno, entre ellos Sánchez, celebrando todas las medidas ejemplares que adoptara la Corona, hacían presagiar que podría salir del Palacio de la Zarzuela en breve.

Pero el anterior jefe del Estado fue un paso más allá y resolvió salir también del país.

Una decisión tras múltiples contactos entre la Zarzuela y la Moncloa y que desembocó en una reunión definitiva de Felipe VI con su padre en la que, según reveló el periodista Carlos Herrera, estaba también el jefe de la casa real, Jaime Alfonsín, quien trasladó que la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, le indicó que tenía que abandonar la que había sido su residencia durante casi 58 años.

Su salida de España ha provocado también un nuevo roce en el Ejecutivo de coalición, ya que los representantes de Unidas Podemos y su líder a la cabeza, Pablo Iglesias, han reprochado a Sánchez que no les informara de lo que iba a ocurrir y que, según interpretan, se trata de una «huida» de don Juan Carlos.

En medio de esta situación, los reyes iniciarán este lunes su agenda oficial en Palma, una estancia que se prolongará hasta el próximo 18 de agosto con la incógnita de si durante su desarrollo se conocerá el destino del anterior jefe del Estado.