Vista del complejo hotelero Casa de Campo, en la localidad costera de La Romana (República Dominicana). Casa de Campo, una lujosa urbanización a orillas del mar Caribe en el este de la República Dominicana. Este fue uno de los posibles destinos que se barajaron tras la salida de Juan Carlos I de España. | Efe

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El paradero de don Juan Carlos ha sido una incógnita durante los 15 días que han transcurrido desde que se comunicara su decisión de abandonar España el pasado 3 de agosto hasta este lunes, un tiempo en el que esta polémica ha llegado a afectar incluso a los socios en el Gobierno.

Zarzuela hizo público hace dos semanas el comunicado en el que informaba de que el padre de Felipe VI se trasladaba a vivir fuera de España (este lunes se ha conocido que a Emiratos Árabes Unidos) para no perjudicar a la Corona.

En concreto, don Juan Carlos justificó su decisión por la repercusión pública de «ciertos acontecimientos pasados» de su vida privada y para facilitar a su hijo, Felipe VI, la tranquilidad y el sosiego que requiere el ejercicio de sus funciones.

Emprendió viaje el mismo lunes, horas antes de que el Palacio de la Zarzuela divulgara el comunicado, y desde entonces se sucedieron varias informaciones sobre el lugar al que voló.

En un primer momento, se dijo que estaba en la República Dominicana, en el complejo turístico de La Romana, propiedad del empresario de origen cubano José Fanjul, íntimo amigo suyo.

Otras noticias apuntaron a que desde Sanxenso (Pontevedra), donde pernoctó la víspera de su marcha en casa del regatista Pedro Campos, cruzó la frontera y se instaló en Portugal, si bien unos medios le situaban en Estoril y otros en Azeitão, a unos 35 kilómetros al sur de Lisboa.

Posteriormente, se publicó que había volado desde Vigo en un jet privado a Abu Dabi, a 5.600 kilómetros de Madrid, para instalarse en un lujoso hotel, donde ha estado en varias ocasiones desde su abdicación en 2014.

El digital Nius aportó una fotografía bajando por la escalerilla del avión al llegar a la capital de Emiratos Árabes Unidos, que había sido la última pista del periplo.

Zarzuela ha considerado en todo momento que debía ser el rey emérito quien desvelara su paradero o sus planes, y el Gobierno ha sostenido que era la Casa Real o el propio don Juan Carlos quienes tenían que dar la información.

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Eso es en lo que insistió Sánchez tras verse con Felipe VI en el Palacio de Marivent el pasado miércoles, recalcando que Zarzuela y Moncloa son dos instituciones distintas.

Durante su viaje, don Juan Carlos contactó con varios amigos, a los que comentó que su salida de España era un «paréntesis», dejando abierta la posibilidad de que se trate de una marcha temporal.

Al tiempo que la Zarzuela anunciaba su traslado, su abogado apuntó que permanecía a disposición de la justicia por si fuese requerido en vista de la investigación abierta por la Fiscalía del Tribunal Supremo para examinar si ha podido incurrir en alguna causa penal desde que dejó el trono.

La salida de España del rey emérito se hizo pública tras varias semanas en las que las declaraciones de varios miembros del Gobierno, entre ellos Sánchez, celebrando todas las medidas ejemplares que adoptara la Corona, hicieran presagiar que podría salir del Palacio de la Zarzuela.

Pero el anterior jefe del Estado fue un paso más allá y resolvió salir también del país.
Una decisión tras múltiples contactos entre la Zarzuela y la Moncloa y que desembocó en una reunión definitiva de Felipe VI con su padre en la que, según reveló el periodista Carlos Herrera, estaba también el jefe de la Casa Real, Jaime Alfonsín, quien trasladó que la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, le indicó que tenía que abandonar la que había sido su residencia durante casi 58 años.

Su salida de España ha provocado también un nuevo roce en el Ejecutivo de coalición. La ministra de Igualdad, Irene Montero, aseguró que Unidas Podemos no conocía la decisión sobre el rey emérito, que el vicepresidente y líder de Podemos, Pablo Iglesias, calificó de «huida».

Iglesias admitió en una entrevista las diferencias con el PSOE en este asunto, aunque las enmarcó dentro de la normalidad democrática.

El rey no se ha referido en ningún momento a la polémica por la salida de su padre de España, que se conoció cuatro días antes de que iniciar junto a doña Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía su habitual estancia de verano en Palma.

Durante esa estancia don Felipe no ha hecho comentario alguno cuando en un par de ocasiones los periodistas le han lanzado una pregunta al respecto.

Este lunes visita Ibiza junto a la reina en el último acto oficial de su agenda en Baleares antes de regresar este martes a Madrid.